Leandro tiene 32 años, está casado desde hace 10 meses con Ana, su "novia de siempre" con la que empezó a salir a los 17 años. Ana es administrativa en un organismo oficial. Leandro actualmente está en paro porque la empresa en la que trabajaba hasta hace 10 meses ha cerrado. Hasta que se casó vivía en casa de sus padres. Tiene un hermano mayor (37 años) con el que mantiene una excelente relación. No tiene problemas económicos graves, gracias al trabajo estable de su mujer y los ahorros que ambos tienen, pero le preocupa el futuro por una hipoteca que tienen que pagar por el piso. Leandro padece una enfermedad renal desde la infancia, que precisa control farmacológico y dietético estricto. En el momento de la consulta, la enfermedad está estable y controlada. Le gusta hacer deporte, que practicaba con asiduidad hasta hace un año (fútbol con amigos una vez por semana, correr, ir al gimnasio una o dos veces por semana). Acude a la consulta remitido por su médico de cabecera. Relata que desde hace dos años vive en un estado de tensión constante, preocupado por cualquier cosa que pueda pasarle a él o a su familia, y que la sensación de inquietud y malestar ha ido en aumento hasta "hacerse insoportable en el último medio año". No es capaz de especificar qué cosas lepreocupan especialmente ni por qué. Dice que las preocupaciones han ido cambiando con el tiempo: "cuando me parece que empezó el problema la cosa era que todo el día estaba dándole vueltas a la casa que íbamos a comprarnos para cuandonos casáramos... hubo muchos problemas con la obra, el constructor desapareció y pasaron varios meses con la obra parada y pagando al banco que nos había avalado, gracias a mis padres y los de Ana, yo no paraba de pensar que por culpa de ese tipo y de no haber pensado yo bien las cosas, mis padres o mis suegros se podían arruinar... Mis padres me insistían en que no pasaba nada, que ellos estaban a salvo porque el aval era sobre el chalet... pero yo no paraba de darle vueltas... luego otro constructor se hizo cargo y vinieron otros problemas... la obra se encarecía, había que pedir otro préstamo... un lío tras otro... al final se acabó el piso pero desde entonces yo ya no he sido el mismo. De hecho, muchas veces me descubro a mí mismo pensando si la casa estará bien hecha, si se caerá, si reventará una cañería... Luego además empecé a preocuparme también por la boda... yo quería casarme pero empecé a dudar de si iba a ser buen marido, de si podía hacer daño a Ana... y entonces para quitarme las preocupaciones llamaba a Ana al trabajo, le preguntaba si todo iba bien, si estaba segura de mí,... Luego un día se me paró el coche en medio de la autovía yendo a trabajar y me entró el pánico... no sabía qué hacer y tuvo que venir mi hermano y hacerse cargo de todo: llamar a la grúa, llevarme a mí al trabajo... a partir de entonces empecé a pensar que podía haber matado a alguien con el coche, que yo tenía la culpa de que se hubiera estropeado y eso a pesar de que lo había llevado a revisión la semana de antes o así... pero no podía quitarme eso de la cabeza... Y desde entonces no he vuelto a conducir aunque lo he intentado... pero es imposible porque solo de pensarlo me pongo a temblar, tengo miedo de que me vuelva a pasar algo, me imagino que se revienta la rueda y mato a alguien... Cuando me despidieron del trabajo fue casi un alivio porque era una cosa menos de la que preocuparme, porque ahí también tuve problemas... Cuando llegaba a casa no paraba de darle vueltas a la cabeza sobre si habría puesto bien el pedido, o si por ejemplo si había tenido una discusión con un compañero y eso le había puesto nervioso y por mi culpa cometía un error, o le pasaba algo malo... un horror todo... Ahora estoy casi todo el día en casa, solo salgo para ir al gimnasio porque está al lado de casa y no tengo que cruzar ninguna calle ni pedirle a nadie que me lleve... pero mi cabeza no para en todo el día... llamo a Ana cada dos por tres para saber si está bien, si llegó al trabajo sin problemas, o a mi hermano para preguntarle por su nena,... no puedo evitarlo... estoy tenso todo el día, me duele todo el cuerpo, duermo fatal... me despierto y me quedo mirando a Ana para ver si respira bien...estoy cansado todo el día y eso que no me muevo, intento leer o estudiar pero no consigo concentrarme en nada y creo que eso me pone más nervioso, empiezo a dar vueltas por la casa, siento como una especie de inquietud o malestar continuos, nervios por todos lados, no consigo relajarme nunca... Si me dicen algo mis padres, o Ana, o mi hermano, que en ese momento no me parece bien, aunque sea una bobada, como por ejemplo, que abra la puerta, o que coja el teléfono, o que baje la basura, me enfado, y un día hasta llegué a insultar a mi madre... Luego le pedí perdón y me sentí fatal... Estamos viviendo en casa de mis padres porque no quieren que esté solo... yo no tengo ningunas ganas de morirme, quiero estar bien, quiero ser como antes y que esta cabeza se ponga en su sitio, pero tampoco quiero preocuparlos así que casi mejor vivir con ellos, una preocupación menos...". Antes de este problema, Leandro era un hombre muy sociable, activo, con inquietudes y muy bien valorado por sus amigos, familiares y compañeros de trabajo.