Alfredo es un maestro de música soltero de 29 años, que es llevado al hospital por sus padres debido a su conducta era extraña e hiperactiva y su imparable locuacidad. Hace 12 días que no saben qué es lo que le pasa, el episodio comenzó tras la ruptura de Alfredo con su pareja, con la que llevaba 1 año. En estos días ha dormido poco, bebido mucho alcohol y ha perdido 5 kg. Ha encargado varias decenas de instrumentos musicales por valor de miles de euros, y libros de música para todos los alumnos de su colegio por valor de más de 30000 euros, quiere formar con los alumnos de su colegio una gran orquesta que toque sus obras. Cuando la psicóloga entra en la consulta, el paciente está moviéndose de un lado a otro inquieto, cantando en voz alta. Cuando la psicóloga se presenta, el paciente se muestra amable, incluso seductor, sin embargo responde con enfado y agresividad cuando le sugiere un ingreso hospitalario, y amenaza con golpear y destruir la consulta en la que se encuentran. Afirma que sus padres le han llevado porque quieren librarse de él para poder quedarse con su obra musical y los beneficios que esta le reporte. Afirma que si le internan, se pondrá en contacto con un conocido que se hará "cargo" de sus padres y de la psicóloga sin dejar rastro. El paciente afirma que se encuentra en lo más alto de su proceso creativo musical, y de diseñar un método de enseñanza de música que revolucionará el mundo. En una semana viajará a EEUU a presentar el proyecto al presidente americano, de hecho, ya tiene reservado el vuelo. Alfredo muestra a la psicóloga la reserva del billete de avión, que tiene guardada en la cartera junto a su pasaporte. El paciente escucha voces que le insultan, dice que cree que las guían sus padres, que quieren aprovecharse de la productividad musical de su hijo. Cuando se le pregunta por qué está tan creativo últimamente, afirma que se inspira en el periódico, donde puede leer entre líneas las notas musicales de sus composiciones. Alfredohabía solicitado anteriormente tratamiento psiquiátrico, a la edad de 21 años, cuando estaba estudiando en la universidad. Entonces se sentía deprimido y desesperanzado, incapaz de funcionar en su día a día. Se sentía como un "inútil", incompetente y sin energías ni interés por las cosas, pensaba que nunca podría conseguir nada. Recibió tratamiento farmacológico y psicológico, acabó los estudios y aprobó una oposición. Cuatro años más tarde (25 años) volvió a tener un episodio en el que no tenía energía para ir a trabajar, se sentía un desgraciado, y tenía pensamientos suicidas. Tras el tratamiento psicoterapéutico y farmacológico (tranquilizante y antidepresivo) se recuperó. A pesar de estas dificultades, Alfredo es capaz de vivir solo, y tiene un buen rendimiento en el colegio donde trabaja, donde le consideran un profesor implicado y responsable.