Itsuki Daishi es un estudiante japonés de ingeniería de 23 años de edad que fue enviado a la consulta de salud mental para estudiantes de la universidad por un profesor preocupado por lo irregular de su asistencia a clase. Al entrevistarse para hablar de su menor rendimiento, el Sr. Daishi le confesó al profesor que estaba distraído por los «dispositivos de escucha» y los «aparatos de control del pensamiento» que habían colocado en su apartamento. Aunque se mostró inicialmente reacio a hablar con el psiquiatra, el Sr. Daishi explicó que se sentía aliviado al poder por fin hablar en una sala que aún no estuviera pinchada. Comentó que sus problemas habían empezado 3 meses antes, al regresar de una visita a Japón. Explicó que la primera señal del problema fue que los compañeros de clase estornudaban y sonreían de forma rara cuando entraba en el aula. Un día, al volver de clase, observó a dos desconocidos fuera de su apartamento y se preguntó qué hacían allí. El Sr. Daishi refirió que la primera vez que notó que le habían puesto micrófonos ocultos en el apartamento fue 1 semana después de haber visto a los dos desconocidos cerca. Cuando veía la televisión notaba que los locutores lo criticaban con indirectas. Esta experiencia era especialmente intensa al ver las 30 noticias de Fax News, que pensaba que lo vigilaban por su «inteligencia superior» y su intención de llegar algún día a primer ministro de Japón. Creía que en Fax News trataban de «volverlo loco» instilando en su cerebro ideas conservadoras, y que ello era posible mediante unos aparatitos minúsculos de control mental que habían instalado en su apartamento. El sueño del Sr. Daishi se había vuelto cada vez más irregular al irse haciendo él más vigilante; temía que, en la facultad y en el complejo de apartamentos, todo el mundo estuviera «conchavado». Se retrajo y dejó de asistir a clase, aunque seguía comiendo y c.uidando de su higiene personal. Negó sentirse exultante o eufórico. Describió su grado de energía como «bueno» y su pensamiento como claro «excepto cuando tratan de meterme ideas en la cabeza». Admitió que, en una ocasión, durante su reciente viaje a Japón, había pasado varias horas con mucho miedo. En aquel momento había fumado «mucha hierba» y empezó a oír sonidos extraños y a creer que sus amigos se reían de él. Dijo que no había consumido cannabis desde su regreso a Estados Unidos y que nunca había experimentado con otras drogas, afirmando que, normalmente, ni siquiera bebía alcohol. Dijo no tener ningún otro antecedente de alucinaciones auditivas o visuales. Al contactar con el tío del Sr. Daishi, que figuraba como su tutor local, este describió a su sobrino como un chico sano, inteligente y algo tímido, sin antecedentes de alteraciones psiquiátricas importantes. Relató que los padres del Sr. Daishi eran muy cariñosos y comprensivos, aunque el padre «quizá sea un poco severo». No había antecedentes familiares de problemas psiquiátricos de importancia. En la exploración, el Sr. Daishi tenía aspecto aseado y se mostró colaborador, siendo la actividad psicomotora normal. El discurso era coherente e intencional. Describió su estado de ánimo como «miedoso.» La amplitud y lamovilidad de la expresión afectiva eran normales. Negó tener ideas de culpa, suicidio o inutilidad. Estaba convencido de que lo vigilaban constantemente y de que había aparatos de «control mental» en su apartamento. Dijo no tener alucinaciones. Sus funciones cognitivas estaban más o menos dentro de los límites normales. Parecía no tener ninguna consciencia de que sus creencias fueran anómalas. Los resultados de los análisis clínicos del Sr. Daishi fueron normales, la tomografía computarizada craneal no mostró anomalías y las pruebas toxicológicas de orina dieron negativo a todas las drogas.