Paciente de 24 años, hijo único, nacido en una ciudad industrial de tamaño mediano. Sin antecedentes personales ni familiares de interés. Desde la infancia se manifestó como un niño solitario, poco expresivo, reservado, sin excesiva actividad y con poco interés por los estudios, que abandonó con 16 años, empezando poco después a trabajar en la construcción ante la insistencia paterna, ocupación a la que se ha dedicado siempre aunque de forma irregular, muy mediatizada esta situación por su relación con los tóxicos. A los 15 años inició el consumo de diferentes sustancias, comenzando por cannabis y, posteriormente, anfetaminas, alcohol y cocaína. Las escasas amistades que llegó a tener por esa época fueron acabando tras constantes conductas inadecuadas en el contexto de los tóxicos y los consumos. Nunca ha tenido una relación de pareja estable, lo que afirma que no le preocupa, así como tampoco las relaciones sexuales. Ambivalente y distante con sus padres y sin ningún contacto con el resto de su familia. Desde hace varios años el consumo que ha mantenido, fundamentalmente, es el de cannabis, fumando "durante todo el día". Ha sufrido dos ingresos psiquiátricos en ese tiempo, siendo diagnosticado de Trastorno psicótico inducido por sustancias, no manteniendo posteriormente un seguimiento terapéutico adecuado y retomando el consumo poco después. En la actualidad es remitido para un nuevo ingreso por sintomatología de tipo similar, en la que destaca discurso poco estructurado, ideación delirante de referencia, persecución y perjuicio, constantes interpretaciones delirantes, manifestaciones de tipo megaloniforme y tensión psicótica, con nula conciencia de enfermedad. Muy irritado con sus padres a su llegada, manifestando no desear mantener el contacto con ellos a partir de entonces. Con dificultades de manejo al inicio del ingreso en relación con la sintomatología psicótica, la clínica referida fue cediendo en breves días, apareciendo crítica de todos los planteamientos previos, mostrándose adecuado y colaborador. Se hizo evidente igualmente a lo largo de dicho ingreso su habitual forma de funcionamiento, relacionándose muy poco con los demás pacientes o personal de la unidad, permaneciendo mucho tiempo en su habitación, manteniendo un contacto afectivamente distante y apenas permitiendo intervenciones en relación con temas que él considerara personales. Fue diagnosticado de Trastorno psicótico inducido por sustancias y Trastorno esquizoide de personalidad, manteniendo tratamiento al alta hospitalaria con 3 mg de risperidona. Dadas la sintomatología y las dificultades vitales que había provocado el consumo de cannabis en el paciente, se trabajó con él la necesidad de mantener tras el alta un programa dual de deshabituación, enfoque y tratamiento de los problemas basales que favorecían el consumo, planteamiento no acometido en esta línea hasta el momento y que aceptó. Se realizó un ingreso de un mes en una Unidad de patología dual, pasando posteriormente a tratamiento ambulatorio. Seis meses después el paciente ha reiniciado un trabajo parcialmente supervisado, manteniendo la abstinencia y presentando una "aceptable", aunque pobre relación con sus compañeros de programa así como con sus padres.