Se presenta el caso de una paciente de 24 años de edad, diagnosticada de osteoma coroideo en el ojo derecho seis años antes, sin tratamiento previo, que es remitida por presentar fluido subretiniano en un control de rutina y sospecha de neovascularización intratumoral.
La exploración basal mostró una mejor agudeza visual corregida de 1,0 en ambos ojos. El segmento anterior no evidenció hallazgos de interés. Desde el punto de vista oftalmoscópico, se apreció crecimiento de la lesión tumoral ya conocida en localización supranasal al disco óptico derecho, con decalcificación y engrosamiento central en su espesor, metaplasia pigmentaria y tenues hemorragias intrarretinianas puntiformes. La exploración funduscópica del ojo izquierdo no mostró alteraciones.

La imagen de autofluorescencia resultó de utilidad para delimitar la extensión del fluido subretiniano inferior al tumor, en correspondencia con la tomografía de coherencia óptica (OCT). Los estudios de contraste, angiografía fluoresceínica y angiografía con verde de indocianina confirmaron la sospecha de neovascularización subretiniana, si bien su interpretación no fue determinante, debido a las características del tumor.
Se realizó terapia fotodinámica (TFD) sobre la superficie global del tumor con fluencia normal, según parámetros del Protocolo de Tratamiento de la Degeneración Macular Asociada a la Edad con Terapia Fotodinámica1, sin complicaciones. En los controles efectuados con posterioridad se pudo constatar el cierre de la membrana neovascular con desaparición del fluido subretiniano, un incremento en la decalcificación del tumor y ausencia de efecto sobre el crecimiento en un seguimiento de tres años.