Anamnesis
Varón de 74 años, sin alergias medicamentosas conocidas, con antecedentes de hipertensión arterial en tratamiento médico, neoplasia de próstata tratada con radioterapia y una herniorrafia inguinal derecha. Además del tratamiento antihipertensivo, tomaba ocasionalmente clebopride. Llevaba años consultando a su médico de Atención Primaria como consecuencia de ánimo depresivo con múltiples quejas somáticas asociadas, que siempre se habían achacado a este motivo y a la toma de benzodiacepinas por insomnio y ansiedad. Dentro de estas quejas destacaban algias difusas, así como astenia e hipersomnolencia diurna. El dolor era predominantemente axial durante el último año, a lo que el paciente y su mujer atribuían la postura encorvada con la que caminaba en ese tiempo. Acudió a la consulta de Neurología como consecuencia de un cuadro de 8 meses de evolución de temblor en la mano derecha, que había aparecido de manera insidiosa pero que progresivamente le iba dificultando la realización de sus actividades cotidianas.

Examen físico
Llamaba la atención al entrar en la consulta una importante hipomimia facial y bradicinesia. Se objetivó una rigidez generalizada tanto axial como de las extremidades, con predominio derecho, así como hipo y bradicinesia de predominio también derecho. La fuerza segmentaria estaba conservada y los reflejos eran simétricos. En la marcha, además de observarse un escaso braceo derecho, se apreció un temblor lento de reposo en la mano derecha. Existía una moderada camptocormia, pero los reflejos posturales estaban conservados. No mostraba otras alteraciones en la exploración neurológica ni general.

Pruebas complementarias
Se solicitó un estudio analítico para despistaje de alteraciones endocrino-metabólicas, causantes de parkinsonismo secundario (hemograma y bioquímica básicos, vitamina B12, ácido fólico, metabolismo del hierro y del calcio, proteinograma y hormonas tiroideas), todo ello dentro de la normalidad.


Diagnóstico
Enfermedad de Parkinson estadio 2 de Hoehn y Yahr.


Tratamiento
Dada la alta sospecha de enfermedad de Parkinson ante los hallazgos de la anamnesis y la exploración física, se prescribió tratamiento con una combinación de levodopa y carbidopa, mejorando significativamente el temblor, la rigidez, la bradicinesia y la marcha.