Paciente masculino de 64 años de edad, natural y procedente de Nirgüa, estado Carabobo, con enfermedad de tres meses de evolución, la cual comenzó como una pápula en el borde superior del pabellón auricular izquierdo, que se ulceró y aumentó progresivamente de tamaño. Recibió tratamiento ambulatorio indicado en centros asistenciales de su localidad con antibióticos betalactámicos por vía oral. Consultó en el Instituto de Medicina Tropical por la cronicidad del proceso dermatológico. Antecedentes epidemiológicos: dedicación a actividades agrícolas con picaduras frecuentes de insectos en su lugar de trabajo y residencia. Examen físico: paciente en aparentes buenas condiciones generales, de piel morena clara, con úlcera de bordes irregulares de 2 x 3 cm en la parte superior del pabellón auricular, con borde eritematoso de color vino tinto, fondo limpio y granular, con secreción purulenta y sanguinolenta. Su aspecto era de úlcera de los chicleros. Ruidos cardíacos y respiratorios sin anormalidades, abdomen sin visceromegolias ni dolor a su palpación superficial o profunda. Bioanalítica: Hb 14 gr/dL, Hto 43 vol.%, 8.400 leucocitos/mm3, glicemia 92 mg/dL, aminotransferasas séricas 15 y 18 UI, urea 22 mg/dL, anticuerpos fluorescentes indirectos para Leishmania y frotis por aposición de un segmento de la ulcera, teñido con Giemsa, positivos para Leishmania. La evaluación cardiovascular concluye ausencia de enfermedad cardiovascular. Se le administra cefadroxilo 500 mg BID por la vía oral, durante seis días y el paciente mejora del proceso infeccioso asociado a la úlcera. Recibe antimoniato de meglumina, 3.000 mg diarios (dos ampollas) por 10 días consecutivos y completa la primera serie de tratamiento. Luego de 10 días de descanso se inicia la segunda serie con la misma posología y la úlcera cicatrizó por completo y egresa por mejoría.