Se trata de una mujer de 44 años, religiosa, vecina de Paredes de Nava y natural de Kenia, que consulta por fiebre de hasta 40oC con tiritona desde hace 6 días. Antecedentes personales de pancitopenia y artritis reumatoide.
Había viajado a su país natal para visitar a su familia, de donde había vuelto hacía 4 días y donde había permanecido un mes. No había realizado ninguna profilaxis antiinfecciosa. La fiebre no se acompañaba de tos ni expectoración ni dolor torácico, pero sí de diarrea de dos-tres deposiciones líquidas diarias. Negaba hemorragias. Exploración física: 113 lpm, temperatura de 38.6oC, leve esplenomegalia palpable, siendo todo lo demás anodino.
Analítica: hemoglobina de 10 g/dL, leucocitos 2100/L y plaquetas 56000/L, (pancitopenia mayor a las cifras que manejaba de manera habitual). LDH 347 U/L, PCR 173 mg/L y procalcitonina 3.1 ng/mL. Bilirrubina normal. Sistemático de orina: hemoglobina + y urobilinógeno ++.
Ecografía abdominal: bazo en límite alto de la normalidad. Hemocultivos, coprocultivo, urocultivo: negativos. Radiografía de tórax y abdomen normales.
En urgencias se inició tratamiento empírico con doxicicina y ceftriaxona.
Ya en la planta, ante la sospecha de Malaria como primera opción en el diagnóstico diferencial, se inició Malarone® (proguanil/atovacuona) 250/100mg, 4 comprimidos juntos diarios tres días consecutivos y se pidieron el resto de pruebas complementarias para descartar otras posibles causas de fiebre importada: serologías de virus B, virus C, HIV, Borrelia, Coxiella y Rikettsia, además de la detección del antígeno de paludismo en sangre, que fue positivo para Plasmodium falciparum, por lo que finalmente se diagnosticó de Malaria. En el frotis no se observaron parásitos.
El diagnóstico se hizo a través de un test de diagnóstico rápido que detecta antígeno parasitario especie-específicos y común a todas las especies. La ventaja es que funciona como un test de embarazo y no hace falta experiencia por parte del que lo utiliza.
La evolución fue favorable, con desaparición de la fiebre y anemización hasta 7,7 g/dL de hemoglobina, por lo que requirió transfusión de dos concentrados de hematíes. Al alta asintomática y en la revisión en consulta se comprobó que no se volvió a anemizar.