Analizamos el caso de un varón de 47 años que fue intervenido de una mielopatía cervical compresiva por estenosis del conducto cervical con clínica de cuadriparesia incompleta cuando tenía 41. Entonces, se realizó una descompresión C4-C5 por vía posterior. Acude a nuestro servicio por pérdida de fuerza progresiva en miembros inferiores, hasta una pérdida de la capacidad de caminar, además de sensación de crujidos a los giros de cuello y clínica urinaria.
El paciente presenta una clínica complicada por una diabetes de larga duración no controlada, que dificulta la evaluación real de los síntomas sensitivos. Una infección urinaria aguda en paciente monorreno, que dificulta la evaluación de los síntomas urinarios. Y, por supuesto, la mielopatía crónica que arrastra desde su episodio previo.
A la exploración se constató cuadro de cuadriparesia, imposibilidad para la marcha, pérdida del equilibrio en los miembros inferiores, pesadez, torpeza en los movimientos.

Pérdida de fuerza, sobre todo distal, siendo capaz de vencer gravedad pero no resistencia. Encontramos una sensibilidad táctil disminuída en territorio L2-L3 y L5-S1.
Se evidenciaron, así mismo, los siguientes signos de compresión medular:
— Hiperreflexia en miembros inferiores con aumento del área reflexogena rotuliana.
— Signo de Babinski bilateral.
— Clonus en el reflejo aquíleo agotable.
Sin embargo, estos signos son atribuibles a la mielopatía crónica que padece, consecuencia de su anterior episodio C4C5.
Todo en medicina tiene una clasificación, en este caso tenemos la modified Japanese Orthopedic Association (mJOA). "Modified" hace referencia a las modificaciones añadidas para adaptarla a la población occidental. Así pues, tendríamos una puntuación Motor MMSS: 4, Motor MMII: 0; Sensitiva: 2 + 2 Esfínteres (dudoso): 3, estimamos la puntuación más optimista. Tendríamos un total de 11 puntos, o lo que es lo mismo, una mielopatía subaguda de grado grave. Ante esta estenosis de conducto de máxima severidad, se decidió ingreso hospitalario para tratamiento quirúrgico y evitar la evolución a la cuadriplejía.
A la realización de una resonancia magnética nuclear, se apreció un aumento de señal difuso de médula espinal a la altura de C6C7 en relación con mielopatía compresiva debido a la existencia de un complejo discoosteofitario y una gran hernia extruída. Lesión focal hiperintensa de 1,15cm de longitud en la médula espinal a la altura de C4C5. Fusión vertebral posterior C4C5. Se diagnosticó una mielopatía compresiva C6C7 por la existencia de una gran hernia extruída.
Sin embargo, en este momento se plantea la disyuntiva: ¿uso de un abordaje anterior? Esta sería una opción defendida, sin duda, por muchos autores. Sin embargo, la rechazamos. El abordaje por vía anterior requiere de una posición quirúrgica con el cuello en hiperextensión. Esa posición podía resultar desastrosa para un paciente con una hernia masiva y una instrumentación previa.
Tal vez, la elección de una vía posterior con fijación cervical de los dos nuevos cuerpos patológicos, C6 y C7. Sin embargo, la realización de una vía posterior aislada dificultaría enormemente la extracción del disco protruido. Fue el momento en el que nos planteamos utilizar una vía posterior y seguidamente, un abordaje anterior.
Tal fue la decisión tomada: en un primer tiempo, con el paciente en decúbito prono, se realizó un reabordaje posterior ampliado hasta C7. Se despegó la musculatura hasta alcanzar los arcos de las vertebras implicadas en la compresión de la medula. Se comprobó la estabilidad del material de osteosíntesis de la cirugía previa. Se intrumentaron las masas laterales de C6, los pedículos laterales de C7 y se empalmó con la instrumentación ya existente. Se realizó un cruentado articular con autoinjerto óseo y cierre.
En un segundo tiempo, con el paciente en decúbito supino, se utilizó el acceso por vía anterior izquierda descrito por Smith y Robinson, protegiendo cuidadosamente los elementos nobles. Discectomía ligeramente aumentada, extracción de la hernia extruída C6C7 masiva con facilidad en cuatro fragmentos grandes. Introducción de una cesta de rellena de autoinjerto óseo. Y por último se añadió una placa cervical anterior C5C7.
Todo el proceso se realizó bajo anestesia general, al tiempo que un neurofisiólogo valoraba los eventos electromiográficos que se pudieran producir.
El paciente fue trasladado a la UCI, donde pasó dos días. No presentó ninguna de las complicaciones mayoritarias del abordaje por vía anterior, como son la disfagia o la disfonía.
Fue alta caminando con andador. En la revisión una semana después había progresado a bastones. Sigue rehabilitación en consultas externas y actualmente es capaz de deambular y sólo presenta parestesias en la cara anterior del muslo derecho hasta la rodilla.