Varón de 40 años de edad, conductor profesional, camionero, que acude al Servicio de Urgencias tras un episodio sugestivo de pérdida de consciencia. Su esposa relata cómo, de forma súbita, mientras él conducía, sufrió un cuadro aparente pérdida de consciencia con disminución del tono muscular, de 2-3 segundos de duración aproximadamente, con recuperación completa tras múltiples sacudidas que su esposa le propinó para intentar que recuperara el control del vehículo. El paciente no presenta antecedentes médicos personales, ni familiares de interés. Como antecedente quirúrgico, cabe destacar una intervención de colecistectomía en 2010. Actualmente, es fumador de 10 cigarrillos/diarios, sin hábito enólico ni consumo de tóxicos. Refiere que desde hace 2-3 meses, ha sufrido múltiples episodios similares de pérdida de consciencia de escasos segundos de duración, de inicio y fin brusco, con recuperación espontánea de la consciencia y posterior somnolencia/estupor junto con amnesia del episodio. Todos los episodios son de características similares, habiendo ocurrido en distintas circunstancias ambientales, posturales y horarias. Niega la presencia de pródromos (sudoración, nauseas, vómitos, sudoración, tinnitus, visión borrosa) o somnolencia. Del último episodio recuerda las sacudidas y gritos que su mujer le propinaba, junto con una breve sensación de "embotamiento". El cuadro no se acompañó de movimientos anormales, coloración de piel anómala, sialorrea, relajación de esfínteres o mordedura de lengua. Afirma que se encuentra de baja laboral, debido a que dos de los episodios previos han provocado dos accidentes de tráfico con el camión. Tras una exploración física, una analítica y un electrocardiograma normal, se decide ingreso para su estudio a cargo del Servicio Neurología.
A la exploración física, mostraba un buen estado general, consciente y orientado en las tres esferas, afebril, con una frecuencia cardiaca de 80 lpm, una tensión arterial de 130/85 mmHg y eupneico. La auscultación cardiaca era rítmica y sin soplos, con pulsos carotideos simétricos y la auscultación pulmonar presentaba un murmullo vesicular conservado sin ruidos patológicos. La exploración neurológica mostraba funciones superiores conservadas. Movimientos oculares intrínsecos (MOEs) conservados y sin limitaciones. Pupilas isocóricas y normorreactivas. Resto de pares craneales centrados. Sensibilidad táctil fina, algésica, vibratoria y artrocinética normales. Fuerza y el tono muscular normales. El reflejo cutáneo-plantar fue flexor. La prueba dedo-nariz y talón-rodilla adecuado, y el test de Romberg negativo. Marcha normal.
La analítica general fue completamente normal, incluyendo hemograma, bioquímica, coagulación, perfil hepático, lipídico, proteinograma, ácido fólico, vitamina B12 y hormonas tiroideas. La resonancia cerebral (RN) y el video-electroencefalograma (v-EEG), tanto estándar como de larga duración, fueron normales. Se realizó una interconsulta a Cardiología, donde se realizó un Holter que no mostró anomalías, salvo por la presencia de 10 latidos supraventriculares ectópicos.
Durante la entrevista dirigida a patología del sueño, el paciente afirma que ronca de forma diaria con importante intensidad. Su esposa afirma haber observado pausas respiratorias. Pese a ello, el paciente afirma tener un sueño reparador y niega la presencia de excesiva somnolencia diurna. Sin embargo, debido a la existencia de ronquidos y apneas visualizadas por su pareja, junto con las características del episodio, se decide la realización de una video-Polisomnografía (v-PSG) completa vigilada nocturna. El resultado del estudio fue compatible con un Síndrome de Apneas-Hipopneas durante el sueño (SAHS) de grado muy severo, obteniéndose un índice de apneas-hipopneas (IAH) de 109 eventos respiratorios/hora de sueño, con desaturaciones de hasta el 75 %, habiendo permanecido un 18 % del tiempo total de sueño con saturaciones de oxígeno inferiores al 90 %. La arquitectura del sueño fue anormal, debido a la ausencia de sueño lento profundo (fase N3) y sueño REM, consecuencia de los frecuentes eventos respiratorios obstructivos que presentaba el paciente (índice de arousals asociados a eventos respiratorios es de 100 eventos/hora de sueño). La eficiencia de sueño fue muy baja (45 %) y la actividad bioeléctrica cerebral continuó siendo normal. No se registraron actividades motoras ni comportamientos anormales durante el sueño. La mañana siguiente al estudio v-PSG, se realizó un test de latencias múltiples del sueño (TLMS), cuyo resultado no fue valorable debido a los hallazgos obtenidos en el estudio v-PSG.
Tras el diagnóstico de SAHS severo -que explica los episodios de aparente pérdida de consciencia que motivaron el ingresose remitió al Servicio de Otorrinolaringología, el cual descartó la existencia de patologías otorrinolaringológicas causantes del SAHS y, posteriormente, al Servicio de Neumología, donde se le prescribió un dispositivo de presión positiva continua en la vía aérea (CPAP) a 9.5 cm de agua. Desde ese momento, el paciente no ha vuelto a presentar episodios de sueño durante la conducción, accidentes de tráfico, ni ingresos hospitalarios por causas similares.