Mujer de 49 años con antecedentes personales de consumo de cocaína y heroína por vía parenteral desde los diez años. En tratamiento para deshabituación a opiáceos con metadona oral de mantenimiento (120 mg, una vez al día).
Es diagnosticada, en noviembre de 2018, de un carcinoma de cérvix estadio IV desde el inicio por afectación pulmonar e importante afectación locorregional. Se propone a la paciente tratamiento local quirúrgico para control del dolor y posibilidad de sangrado por presencia de gran masa exofítica y tratamiento sistémico con quimioterapia con intención paliativa que la paciente rechaza, así como administración de radioterapia con intención hemostática en caso de precisarla.
En ese momento, la paciente refiere dolor basal controlado con algún pico de dolor irruptivo con la movilización que cede con analgesia de primer escalón, sin evidencia de sangrados ni anemización en analítica sanguínea. Se decide entonces iniciar cuidados sintomáticos en consulta externa de Cuidados Paliativos y por el médico de Atención Primaria.
En diciembre de 2018, la paciente ingresa procedente de domicilio por mal control del dolor a nivel local. Se realiza electrocardiograma basal que no muestra alteraciones con intervalo QTc 380 ms (VN mujeres ≤470 ms) y analítica sanguínea basal en la que no se objetivan alteraciones iónicas. De acuerdo con la paciente, se realiza rotación de metadona a vía endovenosa por intolerancia oral (100 mg en perfusión continua cada 24 horas con dosis final de 150 mg en perfusión continua), logrando un excelente control del dolor. La paciente es dada de alta con posología oral de 45 mg cada 6 horas vía oral. Durante todo el ingreso se realizan electrocardiogramas diarios, sin evidenciar alargamiento del intervalo QTc.
Se mantiene contacto telefónico con la paciente en las semanas posteriores, persistiendo buen control analgésico y se programa cita en consulta externa de Unidad de Cuidados Paliativos y seguimiento por médico de Atención Primaria y Equipo de Soporte a Domicilio.
La paciente acude a Urgencias por cuadro de tos sin expectoración y sin fiebre. Se realiza analítica sanguínea que evidencia normalidad en las tres series y radiografías de tórax, en las que se objetiva pequeña opacidad en base pulmonar derecha. Ante la estabilidad clínica de la paciente se prescribe tratamiento antibiótico con moxifloxacino 400 mg al día durante 7 días y se procede al alta domiciliaria.
Tras dos días de tratamiento antibiótico, la paciente inicia cuadro de palpitaciones frecuentes e intensas con malestar general, motivo por el que acude nuevamente a Urgencias, estando asintomática en el momento de su llegada. En la sala de espera, presenta pérdida de consciencia por lo que es trasladada a la sala de reanimación para monitorización, evidenciándose inicialmente bigeminismo ventricular y TdeP con intervalo QTc de 790 ms e inmediatamente fibrilación ventricular. Se realiza un primer choque eléctrico de 360 J y se administra un bolo endovenoso de 2g de sulfato de magnesio con recuperación de ritmo sinusal, aunque persistiendo prolongación del intervalo QTc de 620 ms. Se solicita valoración por Cardiología, decidiéndose colocación de un marcapasos temporal transcutáneo y el ingreso para monitorización cardíaca por alto riesgo de nuevos eventos arrítmicos. Se procedió a la retirada del tratamiento con moxifloxacino y al inicio de antibioterapia con amoxicilina-clavulánico, con progresiva normalización de intervalo QTc y sin presentar nuevos eventos cardíacos.
Durante todo el tiempo de ingreso, en la historia clínica de la paciente constaba la orden médica de no RCP en caso de parada cardiorrespiratoria ni empleo de medidas invasivas, que había sido prescrita en el ingreso que motivó el diagnóstico de su enfermedad oncológica en fase metastásica.