Varón de 62 años, paciente de la misma médica de familia desde hacía años. Soltero, trabajador de la construcción, recientemente jubilado. Como antecedentes personales destacaban:
• Hipertensión arterial, diagnosticada en 2005. Había seguido tratamiento con varios fármacos, incluyendo enalapril 20 mg, atenolol 50 mg y valsartan 160 mg, consiguiendo aceptable control con el último de ellos.
• Obesidad, en tratamiento con dieta y ejercicio.
• Diabetes mellitus tipo 2 diagnosticada en 2006, con aceptable control glucémico con dieta y ejercicio.
• Dislipemia, diagnosticada en 2007, con buen control con simvastatina
20 mg.
La última consulta con su médica de Atención Primaria –que constaba en Atenea– había sido en diciembre de 2007, en una revisión de rutina. Los últimos datos que teníamos sobre él eran:
• Exploración física anodina. Peso 81.2 kg, Talla 150 cm.
• Analítica de sangre y orina: Glucosa 101 mg/dl, creatinina 0.82 mg/dl, triglicéridos 98 mg/dl, colesterol total 217 mg/dl, colesterol HDL 45 mg/dl, colesterol LDL 152.4 mg/dl, cociente colesterol/colesterol HDL 4.8, HbA1c 5.6%, albuminuria 5.3 microg/ml.
• ECG: Ritmo sinusal 78 lpm, eje a 60o, onda P sin alteraciones, intervalo PR 0.16-0.2s, QRS estrecho sin alteraciones morfológicas, onda T negativa en III, sin otras alteraciones en la repolarización.
Acudió a la consulta en enero de 2018, refiriendo pérdida de visión binocular. Dados sus antecedentes, se decide realizar revisión general, objetivándose:
• Peso 91.5 kg. Talla 150 cm. TA: 200/120 mmHg, FC 103 lpm. Soplo sistólico eyectivo II/VI en foco aórtico, irradiado a carótidas. Resto de exploración anodina.
• Analítica de sangre y orina: Glucosa 292 mg/dl, creatinina 0.79 mg/dl, filtrado glomerular (CKP-EPI) > 90 ml/min, triglicéridos 143 mg/dl, colesterol total 302 mg/dl, colesterol HDL 49 mg/dl, colesterol LDL 224 mg/dl, cociente colesterol/colesterol HDL 6.2, HbA1c 12.6%, albuminuria 21microg/ml.
• ECG: Ritmo sinusal a 102 lpm, PR 0.16-0.2s, QRS ancho, imagen de bloqueo completo de rama derecha.

Con estos datos, se calculó el riesgo cardiovascular que presentaba el paciente, con resultado de riesgo moderado-alto.
Dados los resultados encontrados se realizó:
• Inicio de tratamiento con valsartan 160 mg/amlodipino 10 mg cada 24h, metformina 1000 mg/empaglifozina 12.5 mg cada 12 h, atorvastatina 40 mg cada 24 h. Al mes, por persistir cifras altas de presión arterial, se añadió bisoprolol 5 mg cada 24 h.
• Derivación a oftalmología, donde se detectó catarata bilateral y ausencia de retinopatía diabética.
• Derivación a cardiología, donde se realizó ecocardiograma sin hallazgos patológicos.
• Intervención intensiva por parte de Enfermería, para reeducación diabetológica, control de dieta (hipocalórica, hiposódica e hipoglucémica) y peso y fomentar el ejercicio físico. Durante varios meses bajó de peso, llegando a 89,7 kg.
• Seguimiento mensual al inicio, el paciente comenzó a faltar a las sucesivas citas tanto en la consulta de Enfermería como en la de Medicina.
Fue intervenido de cataratas en agosto 2018 y en febrero 2019, con mejoría llamativa de la agudeza visual. En noviembre de 2018, sufrió una caída accidental, con resultado de fractura de húmero derecho. Fue tratada con inmovilización y condicionó un llamativo descenso en la actividad física diaria.
Aproximadamente 1 año después de nuestra primera consulta, y dado que había faltado a las citas que tenía planificadas, nos pusimos en contacto con él para citarle a repetir la revisión rutinaria.
Se objetivó:
• Peso: 96.5 kg. Resto de exploración física sin cambios.
• Automedición de presión arterial domiciliaria con valores con mucha variabilidad, tensión arterial sistólica entre 160-120 mmHg y diastólica entre 75-85 mmHg.
• Analítica de sangre y orina: Glucosa 149 mg/dl, creatinina 0.75 mg/dl, filtrado glomerular (CKP-EPI) > 90ml/min, triglicéridos 194 mg/dl, colesterol total 206 mg/dl, colesterol HDL 42 mg/dl, colesterol LDL 125 mg/ dl, cociente colesterol/colesterol HDL 4.9, HbA1c 8.9%, albuminuria 6 microg/ml.
• ECG sin cambios respecto a 2018.

A pesar del regular cumplimiento de las pautas indicadas, su riesgo cardiovascular se había reducido.
Se añadió hidroclorotiazida 25 mg cada 24 h al tratamiento pautado. Volvimos a citar al paciente en seguimiento bimensual en consultas de enfermería.
Mientras revisaba la historia para preparar el caso clínico, vi que hacía dos meses que el paciente había dejado de recoger la medicación que tiene pautada en Lamia. Hemos vuelto a citarlo a nuestra consulta.