Varón de 29 años, trabajador en pesca de cangrejo, que consultó en urgencias por nauseas, vómitos, astenia, mialgias y fiebre con sensación distérmica de hasta 39oC, diagnosticado de gastroenteritis vírica, es alta con tratamiento sintomático. Cinco días después, vuelve a consultar por persistencia de los mismos síntomas, y mayor decaimiento: afebril, con tendencia a hipotensión arterial sistémica, taquicárdico a 126 latidos por minuto (lpm) con regular estado general. Analíticamente destaca leucocitosis de 18400/mm3 con 96% de neutrófilos, 20000/mm3 plaquetas, urea 80mg/ml, creatinina 2,34 mg/dl y filtrado glomerular estimado de 35 ml/min, potasio 3.2 mmol/l, Hiperckaemia con creatinkinasa de 1667mg/dl y elevación de transaminasas: aspartato aminotransferasa (GOT) 146 UI/l, alanina aminotransferasa (GPT) 177 UI/L y Lactato deshidrogenasa normal. Se realiza ecografía de abdomen urgente para descartar causa obstructiva de insuficiencia renal aguda, sin hallazgos significativos, y con vías biliares no dilatadas ni lesiones hepáticas/renales. Tras estabilización del paciente, se procede a ingreso en Medicina Interna con diagnóstico principal de Gastroenteritis Aguda, y secundariamente insuficiencia renal aguda, rabdomiolisis y trombopenia. A las doce horas, el paciente presentó deterioro del estado general, con hipotensión pese a fluidoterapia, mayor deterioro respiratorio, decidiéndose ingreso en Unidad de Cuidados Intensivos (UCI). Se indaga en historia clínica, y el paciente no presentó en los días previos al ingreso artralgias, dolor abdominal, rash ni exantemas cutáneos, ni tampoco síntomas respiratorios. En el estudio epidemiológico, negó viajes al extranjero, y como dato de mayor interés su actividad laboral como pescador. A su ingreso en UCI, proteína C reactiva de 173 mg/dl, Procalcitonina 2,37 mg/dl, CPK 2098, Bilirrubina total 8 mg/dl a expensas de directa (6,72 mg/dl), anemia y mayor deterioro de función renal. Se procede a monitorización hemodinámica, precisando soporte con fluidoterapia intensiva y drogas vasoactivas. Ante la ausencia de claro foco infeccioso, al tratarse de un paciente joven, sin enfermedades ni antecedentes previos de interés, y con un factor de riesgo de posible zoonosis, se solicitan hemocultivos, urocultivos, estudio serológico amplio [despistaje de infección por Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH), Bordetella pertussis, Brucella abortus sp, Bartonella henselae y B. quintana, Leptospira, Chlamydia peumoniae, Rickettsia conorii, Coxiella burnetti, Leishmania, sp, Toxoplasma gondii], y se inicia cobertura antibiótica empírica con Doxiciclina y Levofloxacino. A las 24 horas, persiste deterioro respiratorio, precisando intubación orotraqueal y ventilación mecánica invasiva; presenta además vómitos en pozo de café por lo que necesita colocación de sonda nasogástrica con lavados, ampliándose cobertura antibiótica empírica con Ceftriaxona. A las 48 horas del ingreso, cultivos con ausencia de crecimiento y serología positiva para IgM de Leptospira. 

En nuestro caso, la información epidemiológica fue fundamental para establecer una sospecha de zoonosis, solicitar estudio serológico e iniciar antibioterapia empírica.
La Leptospirosis es una enfermedad producida por Leptospira interrogans.

Durante su estancia en UCI durante 18 días, precisó además de hemodiálisis continua durante 72 horas, presenta insuficiencia respiratoria refractaria con parámetros de Síndrome de Distress Respiratorio del Adulto que precisó maniobras de reclutamiento con decúbito prono durante 48 horas, y agitación psicomotriz sin muestra de LCR por trombopenia. Se tomó además muestra de orina, con PCR positiva para Leptospira spp, que confirmó el diagnóstico de Síndrome de Weil, y se desescaló antibioterapia a Ceftriaxona cumpliendo 15 días de tratamiento intravenoso. Reinterrogado, refería haber estado en contacto con agua de arrozales. Tras el alta, en revisiones clínica lenta recuperación de valores de transaminasas hepáticas persistiendo leve astenia al mes del alta hospitalaria. 