Varón de 63 años con antecedente de depresión de larga data, en tratamiento con Clorazepato dipotásico 50 mg/24 horas y Pregabalina 75 mg/24 horas. Problemática social, en situación de indigencia. Negaba consumo de tóxicos. Acude a Urgencias por malestar general, refiriendo debilidad generalizada en la última semana en la cual sufrió caída accidental sin traumatismo craneoencefálico, sin saber especificar más detalles.
En la exploración, hemodinámicamente estable, orientado temporalmente, verborreico e incoherente; deshidratación mucocutánea y palidez. Auscultación cardiopulmonar y abdomen dentro de la normalidad. Analíticamente, función renal e iones normales, LDH 7638, destacando hemograma: 9410 leucocitos (neutrófilos 65.8%), hemoglobina 9.5 g/dl, VCM 98.8 fl, 61.000 plaquetas. Se interconsulta con Hematología que informa el frotis como posible déficit de vitamina B12. Ingresa para estudio de cuadro carencial, pautándose suplementación vitamínica y solicitando analítica ecografía abdominal.
A la mañana siguiente el paciente presenta cuadro brusco de hipotensión, taquicardia y taquipnea, produciéndose a los pocos minutos parada cardiorrespiratoria no recuperada. Se solicita necropsia informada como "Rotura esplénica con hemoperitoneo masivo, linfoma no Hodkin B difuso con afectación hepática y esplénica, e infiltración medular, pulmonar y renal".
La ruptura atraumática del bazo es un proceso poco común pero potencialmente mortal. Puede ocurrir en todas aquellas enfermedades que produzcan esplenomegalia. La causa principal son las neoplasias hematológicas, seguido de patología infecciosa (a destacar paludismo y síndrome mononucleósico por Virus de Ebstein Barr. Considerar también causas estructurales: hipertensión portal, embarazo, pancreatitis aguda y crónica (muy infrecuente), enfermedades inflamatorias e infiltrativas sistémicas y no olvidar la iatrogenia (anticoagulación, terapia fibrinolítica, endoscopias) como causa única o desencadenante.