Varón de 16 años de edad, sin antecedentes de interés, que presenta un cuadro catarral con febrícula y algún pico de fiebre de varios días de evolución tratado por su médico de atención primaria con tratamiento sintomático. Unos 6 días después del comienzo del cuadro catarral, ante la persistencia de los síntomas, vuelve a consultar y se decide comenzar con pauta de azitromicina.

En las siguientes 24 horas tras la primera dosis de azitromicina no solo no se aprecia mejoría del cuadro sino que hay un claro empeoramiento, aparece un herpes labial y progresivamente van apareciendo lesiones cutáneas muy pruriginosas y en algunas zonas dolorosas, en forma de vesículas rodeadas de un halo eritematoso, distribuidas por cara, tronco, extremidades y mucosas oral y genital .

La madre recuerda que hace años tuvo un cuadro similar coincidiendo con otro cuadro catarral pero mucho menos florido. Su médico de atención primaria lo remite al servicio de urgencias hospitalarias para valoración. A su llegada a urgencias el paciente se encuentra afebril y con buenas constantes pero muy afectado por presentar un edema importante en labios y prurito generalizado. A la exploración cabe destacar la presencia de un herpes labial y de lesiones dérmicas en forma de pequeñas vesículas rodeadas de un halo eritematoso que afectan a la piel de la cara, tronco y extremidades y a las mucosas oral y genital. El resto de la exploración es anodina. En la analítica de sangre se objetiva un hemograma con ligera leucocitosis (13.70×1000/μL) y una bioquímica y coagulación sin alteraciones.