Se presenta el caso de una mujer de 33 años, primigesta, embarazada de 17 semanas. La paciente tiene constantes estables, controles analíticos de la gestación normales, peso adecuado y con un correcto control de la gestación.

No antecedentes médicos, ni alergias conocidas hasta la fecha.

No fumadora.

La paciente observa la presencia de unos pequeños granos en la zona abdominal, acompañados de prurito (el aspecto de los mismos era similar a la picadura de un insecto), por lo que la mujer no le da importancia y los asocia a una irritación provocada por el sudor nocturno.

No había ingerido ningún alimento nuevo, ni había aplicado cremas, geles o productos de limpieza nuevos.

Lesiones que van emergiendo cada vez más. Se extienden del abdomen al tórax, brazos y muslos. Acompañadas de un prurito constante, que no permite a la embarazada descansar y produce episodios de desasosiego ante tal situación.

Motivo por el cual, solicita anticipar la consulta con su matrona y así comentarle la situación tan insoportable que está sufriendo. Tras conocer el caso, le recomienda la aplicación de talco, con la finalidad de secar las lesiones y de este modo el prurito desaparecerá.

Tras una semana aplicándose lo pautado, los granos y el picor no desaparecen, sino que van en aumento. Realiza una nueva consulta tanto a la matrona, como al médico de familia, sin ninguna solución al problema.

La mujer y su pareja deciden visitar al dermatólogo, ya que los picores no cesan, los granos no disminuyen y la ansiedad y nerviosismo de la mujer van en aumento. La mujer se muestra muy susceptible ante la situación de no poder descansar por los abundantes picores nocturnos.

Tras conocer la historia de la evolución y valorar las lesiones, la mujer es diagnosticada de prurigo del embarazo.

El tratamiento prescrito por parte del facultativo es:

– Furoato de mometasona c/12 horas, loción para aplicar en las zonas con presencia de granos.

– Loratadina; 1 comprimido c/24 horas por la noche, para aliviar los picores.

Pasadas las primeras 48 horas tras iniciar el tratamiento, la paciente presenta menos granos y los picores han disminuido considerablemente.