Paciente varón de 47 años, sin antecedentes de interés, que acude a la consulta de atención primaria por presentar lesión abultada, vascularizada, escamosa e irregular, que refiere empezó como abrasión cutánea por el roce del calzado, con rápido crecimiento. Se realiza, desde el centro de atención primaria, interconsulta con el servicio de Dermatología. Antes de llegar a realizarse la misma, transcurridas 2 semanas, el paciente acude al servicio de Urgencias de su hospital de referencia, por supuración y no cicatrización de la lesión.

Allí es valorado de forma urgente por el servicio de Dermatología, describiéndose la misma como lesión en el talón derecho hiperqueratósica, en el contexto de múltiples helomas en ambos pies, con zona eritematosa de aspecto vascular central, sin observarse criterios de lesión melanocítica. La impresión diagnóstica es de lesión reactiva proliferativa tipo granuloma piógeno, aunque se describe aspecto atípico de la patología, por lo que se recomienda seguimiento en consultas, de forma preferente, para valorar realización de biopsia. En aproximadamente mes y medio, es visitado en Consultas Externas de Dermatología, siendo derivado a las consultas de Cirugía General.

Al estar localizada la lesión en el pie, se decide la derivación del caso al servicio de Traumatología, siendo recibido el paciente dos meses y medio después. Han pasado aproximadamente 6 meses desde la primera consulta realizada por el paciente a su Médico de Atención Primaria.

Se recibe al paciente diagnosticado de granuloma en pie. A la exploración se constata lesión tumoral sólida, exofítica, a expensas de cara lateral del talón izquierdo, con base de implantación de unos 25 milímetros, dependiente de tejido cutáneo, sin aparente afectación de planos profundos. Se indica exéresis-biopsia, incluyéndose en lista de espera de manera preferente.

Tras el preoperatorio habitual y consulta con anestesia, el paciente es intervenido transcurridos tres meses desde su inclusión en lista, realizando resección en bloque.

A las dos semanas se recibe aviso urgente desde el servicio de Anatomía Patológica con el diagnóstico de melanoma maligno: melanoma nodular en fase de crecimiento vertical, sin crecimiento radial, con máximo espesor tumoral (Breslow) de al menos 16 mm (contacta con borde profundo), con invasión linfática presente, sin satelitosis, con márgenes quirúrgicos afectos de forma extensa y con BRAF no mutado. Se inicia entonces actuación multidisciplinar, en colaboración con los servicios de Oncología, Cirugía Plástica y la Unidad de Tumores del servicio de Traumatología, para diagnóstico de extensión y tratamiento.

Se realiza tomografía computerizada, apareciendo masa suprarrenal izquierda sugestiva de metástasis, y lesión ósea sospechosa en ilíaco izquierdo. La gammagrafía ósea resulta negativa para metástasis blásticas.

Tras Punción-Aspiración con Aguja Fina de adenopatía inguinal positiva para células malignas, es sometido a intervención quirúrgica, realizando ampliación de resección previa, con cobertura con colgajo sural, y vaciamiento ganglionar inguinal. La anatomía patológica no observa melanoma residual en la pieza cutánea, pero detecta afectación masiva en uno de los seis ganglios extirpados.

El servicio de Urología practica resección laparoscópica de suprarrenal izquierda, siendo su estudio histológico, positivo para metástasis de melanoma.

A los cien días de la realización del primer estudio de extensión, se realiza nuevo escáner con evidentes signos de progresión, apareciendo metástasis pulmonares, hepáticas, carcinomatosis peritoneal e implantes en pared abdominal. Se decide entonces iniciar tratamiento inmunoterápico (Ipilimumab-Nivolumab)

Diez días más tarde, el paciente ingresa de urgencia por presentar nauseas, vómitos y ascitis, con gran deterioro de su estado general, precisando paracentesis evacuadora que drena 6.3 litros de líquido hemático, pese a que el angio-TC descarta sangrado activo. La evolución resulta ser fatal, con exitus por fracaso multiorgánico en las siguientes 48 horas, habiendo transcurrido menos de cinco meses desde el diagnóstico histológico.