Varón de 81 años, con antecedentes de HTA, DM tipo II e hiperuricemia, no atópico, fue derivado a consulta de Dermatología por un cuadro de enrojecimiento, descamación y prurito en la región facial derecha de 1 mes de evolución que comenzó tras la aplicación de Solaraze gel®, pautado por su Médico de Atención Primaria como tratamiento de queratosis actínicas (figura 1A). Las lesiones fueron interpretadas inicialmente de dermatitis de contacto no alérgica en relación con el potencial irritativo del fármaco, por lo que no se discontinuó su aplicación y se inició cloxacilina oral, sin mejoría. El paciente negaba el uso de colirios, filtros solares u otras cremas faciales.
En la exploración física se observó una placa eritematoedematosa en hemicara derecha con fisuración, costras melicéricas y aumento de la temperatura local.
Ante la posibilidad de una dermatitis alérgica de contacto sobreinfectada, se realizaron pruebas epicutáneas con la batería estándar del Grupo Español de Investigación de la Dermatitis de Contacto y Alergia Cutánea (GEIDAC), Solaraze® tal cual y dos de los componentes disponibles de dicho producto: diclofenaco 5% pet. (batería de fotoalérgenos) y alcohol bencílico 10% sof. (batería de cosméticos). La aplicación, lectura e interpretación de las pruebas se realizó conforme a las guías internacionales. Leídas las pruebas en los días 2 (D2), 4 (D4) y 7 (D7) se obtuvieron resultados positivos para Solaraze® tal cual (2+), alcohol bencílico (2+) y bálsamo de Perú (2+). Posteriormente se amplió el estudio con la batería de fragancias obteniéndose resultados positivos para alcohol bencílico en D4 (2+) y positividades más débiles en D4 (1+) para benzyl benzoato, benzyl cinamato y jazmín sintético.
El paciente fue diagnosticado de dermatitis alérgica de contacto (DAC) a alcohol bencílico en Solaraze®. La positividad para el bálsamo de Perú y otros compuestos bencílicos se justificaba probablemente por un fenómeno de reactividad cruzada, con relevancia actual desconocida.
Se le instruyó en la evitación de alcohol bencílico, objetivándose una completa resolución en revisiones posteriores. Sin embargo, al año siguiente desarrolló placas eritematodescamativas con erosiones y costras afectando de forma bilateral y simétrica rodillas y cara antero-interna de muslos. El paciente reconocía la aplicación de una crema de capsaicina (Capsicin®) en estas zonas los días previos comprobándose la presencia de alcohol bencílico entre sus componentes. Estas lesiones fueron diagnosticadas de eccema alérgico de contacto a Capsicin® en paciente con sensibilización conocida a alcohol bencílico.