Anamnesis
Mujer de 45 años, sin antecedentes médicos de interés, que fue remitida a la consulta de dermatología de urgencias por lesiones faciales de tres semanas de evolución. El cuadro había comenzado con una lesión en el párpado superior izquierdo ligeramente pruriginosa con posterior extensión a otras áreas faciales. La paciente no presentaba lesiones en otras localizaciones ni otra clínica de interés. En su centro de salud le habían prescrito corticoides tópicos ante la sospecha de picaduras de artrópodos y una semana después, antivirales orales bajo el diagnóstico de posible infección herpética. Ninguno de estos tratamientos había resultado efectivo. No existía relación temporal con traumatismos, nuevos cosméticos, toma de nuevos fármacos o exposición solar. Tampoco existía clínica similar en convivientes. Las lesiones interferían de forma notable en su vida personal y profesional ya que trabajaba de cara al púbico.

Exploración física
La exploración física puso de manifiesto múltiples placas eritematosas de 1-2 cm de diámetro con costra melicérica en su superficie. Las lesiones se limitaban a la región facial y algunas de ellas asociaban exudado seroso. No resultaban induradas ni con aumento de sensibilidad a la palpación.

Exploraciones complementarias
Se tomaron muestras para cultivo microbiológico.

Diagnóstico
Teniendo en cuenta la apariencia clínica de las lesiones se estableció el diagnóstico de impétigo no ampolloso o contagioso. Una semana más tarde el diagnóstico fue confirmado al resultar el cultivo positivo a Staphylococcus aureus.

Tratamiento
Se pautó tratamiento oral con cloxacilina 500 mg cada 6 horas durante 7 días. Además, se recomendó la aplicación de crema de betametasona y ácido fusídico en las zonas afectas dos veces al día durante 7 días, y se pautó un gel de ducha antiséptico para la higiene diaria.

Evolución
Diez días después de la primera visita la paciente acudió a consulta sin lesiones activas, presentando únicamente máculas eritemato-parduzcas residuales. Se le recomendó entonces el uso de fotoprotector al menos dos veces al día para minimizar el riesgo de hiperpigmentaciones posinflamatorias.