﻿En abril de 2020, un hombre japonés de 57 años ingresó en nuestro hospital con fiebre y tos no productiva de 8 días de evolución. Seis días antes del ingreso, el paciente acudió al médico de cabecera. El paciente había dado positivo para gripe A a partir de una prueba con frotis nasofaríngeo. Se le recetó laninamivir, pero sus síntomas no mejoraron. Dos días antes del ingreso, el paciente fue derivado a nuestro hospital a causa de fiebre persistente. Una radiografía torácica anteroposterior halló opacidades de vidrio esmerilado en el pulmón izquierdo y fue tratado con garenoxacina. Más tarde, los resultados de la RT-PCR en tiempo real a partir de su frotis nasofaríngeo fueron positivos para SARS-CoV-2. Sus antecedentes médicos indicaban angina vasoespástica y diabetes mellitus. Su medicación consistía en sitagliptina y miglitol. Trabajaba en el servicio de atención al cliente de un restaurante. No tenía antecedentes de tabaquismo, viajes ni contactos con personas enfermas.
Al ingreso, el paciente refirió disnea, anosmia y ageusia. Las constantes vitales eran las siguientes: temperatura 38,8 °C; presión arterial 131/74 mm Hg; pulso 80 l.p.m.; frecuencia respiratoria 20 r.p.m.; saturación de oxígeno 91% en aire ambiental con desaturación en esfuerzo mínimo.
Un hemograma completo dio una cifra de leucocitos de 8,3×109/L (neutrófilos, 86%; linfocitos, 8%; monocitos, 6%); hemoglobina 144 g/L; volumen globular medio, 96 fL; trombocitos, 199×109/L. Los resultados serológicos fueron los siguientes: proteínas totales, 6,5 g/dL; albúmina, 3,1 g/dL; bilirrubina toral, 0,6 mg/dL; aspartato-aminotransferasa, 103 UI/L; alanina-transaminasa, 161 UI/L; g-glutamil-transferasa, 114 UI/L; lactato-deshidrogenasa, 416 UI/L; nitrógeno ureico, 11 mg/dL; creatinina, 0,8 mg/dL; sodio, 136 mmol/L; potasio, 4,6 mmol/L; cloruro, 97 mmol/L; glucosa, 231 mg/dL; hemoglobina A1c, 7.2%; ferritina, 1695 ng/mL; proteína C-reactiva, 15,7 mg/dL; procalcitonina,< 0.1 ng/mL. El antígeno de superficie de la hepatitis B y anticuerpos del virus de la hepatitis B fueron negativos. Un ECG fue normal. Una radiografía torácica anteroposterior reveló consolidación en el pulmón izquierdo. Una evolución posterior mediante TAC torácica halló opacidades de vidrio esmerilado bilaterales periféricas con consolidación y líneas intralobulares visibles (patrón en empedrado). Los cultivos de esputo para bacterias, hongos y bacilos ácido alcohol resistentes fueron todos negativos.
Las consideraciones iniciales para este paciente que presentaba un cuadro agudo con fiebre y tos fueron infección con un virus común (rinovirus, coronavirus no SARS-CoV-2 y gripe) así como neumonía extrahospitalaria. La prueba rápida de antígenos y su evolución clínica daban peso a la posibilidad de neumonía. Debido al brote de SARS-CoV-2 en Japón, también era necesario considerar la posibilidad de COVID-19.
Se inició un tratamiento con inhalador de ciclesonida (200 μg dos veces al día durante 14 días), favipiravir (1800 mg dos veces al día el primer día, seguido de 800 mg dos veces al día durante un total de 14 días) y antibióticos de amplio espectro (meropenem y azitromicina).
Poco después de la hospitalización, el paciente presentó hipoxemia progresiva (saturación de oxígeno de 91% con cánula nasal a 2 L/min). La fiebre continuó durante los primeros 4 días de hospitalización, pero luego remitió. El día 7 de hospitalización, la disnea y la hipoxemia mejoraron. Según los criterios de alta para casos confirmados de COVID en Japón (2 pruebas negativas de rRT-PCR a partir de frotis nasofaríngeo con un intervalo de 24 horas y mejora clínica de signos y síntomas), el paciente fue dado de alta 4 semanas después del ingreso. 
