﻿El 28 de febrero de 2020 ingresó en urgencias un bombero de 54 años tras una crisis caracterizada por movimientos clónicos en el brazo derecho y pérdida de conciencia. Sus parientes refirieron una aparición súbita de movimientos rítmicos e involuntarios en el brazo y la mano derecha, de 1 o 2 minutos de duración; después, el paciente mostró rigidez y se desmayó. Al despertar, se encontró desorientado durante unos 30 minutos. Al ingreso en urgencias, refirió tener conjuntivitis en los últimos 10 días y febrícula durante la última semana. No tenía antecedentes neurológicos, se había medicado con esteroides oftálmicos durante los últimos días, pero no tomaba ninguna medicación regular; no había antecedentes tóxicos. Las constantes vitales, la saturación de oxígeno en sangre periférica y el ECG eran normales (temperatura 36,5 °C); la exploración neurológica no mostró carencias focales. Las pruebas analíticas revelaron neutrofilia (85,5%, valores de referencia 40–75%), cifra normal de leucocitos (6,38 × 1000/μL, valores de referencia 4,0–10,0), linfocitopenia (0,69 × 1000/μL, valores de referencia 0,8–4,0), sodio sérico normal (140,8 mmol/L, valores de referencia 132,0–146,0), proteína C-reactiva ligeramente alta (1,29 mg/dL, valores de referencia 0–0,5) y AST y ALT también altas (57 y 59 UI/L respectivamente, valores de referencia 2–40 y 4–49). La TAC craneal no dio resultados relevantes. Una radiografía torácica mostró una única banda disventilatoria lingular. Los urocultivos, los análisis de orina y las pruebas de uroantígenos para Streptococcus pneumoniae y Legionella pneumophila fueron normales. El electroencefalograma del paciente, obtenido el día siguiente, no mostró ninguna anomalía. Al sospechar infección por Mycoplasma pneumoniae, se recetó azitromicina a una dosis de 500 mg al día durante tres días. El 29 de febrero, el paciente fue dado de alta con un diagnóstico de «crisis motora de primer foco»; no se recetó medicación antiepiléptica. 4 días después, el 4 de marzo, el paciente fue ingresado de nuevo en urgencias con tos, fiebre alta y disnea; su hija también presentaba fiebre alta. Su temperatura era de 38,5 °C, el pulso era de 100 l.p.m. y la saturación de oxígeno en sangre periférica era de 94%. Las pruebas analíticas mostraron un aumento de los marcadores de inflamación; la radiografía torácica evidenció la aparición de consolidaciones leves perihilares bilaterales; la TAC de alta resolución mostró opacidades de vidrio esmerilado bilaterales. A partir de los datos epidemiológicos y siguiendo las directrices gubernamentales, se obtuvieron dos frotis nasofaríngeos, que dieron resultado positivo para SARS-CoV-2 mediante qRT-PCR. El paciente fue hospitalizado en la unidad de cuidados intermedios y se le aplicó ventilación no invasiva. Tras dos semanas con terapia antivírica (lopinavir/ritonavir), el paciente se recuperó completamente; sigue sin evidencias de crisis.
