﻿Mujer de 66 años que acudió refiriendo dificultad para andar y fatiga aguda de 72 horas de evolución; había tenido febrícula y tos diez días antes, con resolución espontánea de la fiebre después de unos pocos días. También refirió un exantema dorsal pruriginoso pasajero, pero no tenía síntomas gastrointestinales ni antecedentes médicos relevantes, excepto por hipertensión leve tratada con betabloqueantes. Una TAC pulmonar mostró opacidades de vidrio esmerilado bilaterales, pero el primer frotis rinofaríngeo para SARS-CoV-2 fue negativo; los análisis de sangre y la gasometría iniciales fueron anodinos. A la exploración, la paciente se mostraba paraparésica, con una debilidad simétrica de rápida progresión en las extremidades inferiores, que provocaba caídas y paraplejia. También presentaba debilidad distal en las extremidades superiores (puntuación 4/5 en la escala del Medical Research Council) y arreflexia difusa, pero sin carencias sensoriales claras. Se le practicó una punción lumbar que mostró desequilibrio típico albumino-citológico (0 células/uL, 108 mg/dL proteínas), lo que llevó a iniciar inmediatamente un tratamiento con inmunoglobulina i.v. (0,4 g/kg durante 5 días) con presunto diagnóstico de SGB. Diez días después del inicio de los síntomas, un estudio de conducción nerviosa reveló ausencia de ondas F con latencias motoras distales prolongadas difusas y una reducción de las amplitudes del potencial de acción muscular compuesto distal, con una ligera reducción de las velocidades de conducción, lo que sugería un patrón mixto de desmielinización y daño axónico; no se observó potencial de acción de los nervios sensitivos. No se detectó SARS-CoV-2 en el líquido cefalorraquídeo (LCR), mientras que las pruebas serológicas no estaban disponibles en ese momento; tampoco se detectaron anticuerpos antiglucolipídicos.
Mientras tanto, la paciente había ingresado en una unidad de cuidados subintensivos dado que su segundo frotis había dado positivo para SARS-CoV-2, de modo que se inició un tratamiento combinado de antirretrovirales (lopinavir y ritonavir) e hidroxicloroquina, manteniendo una función respiratoria razonable con oxigenoterapia.
Sin embargo, la mujer no presentó ninguna mejora por el tratamiento previo con inmunoglobulinas i.v. y presentó una debilidad progresiva en todas las extremidades, disestesia y parálisis facial unilateral. También necesitó tratamiento para episodios transitorios de desorientación con excitación psicomotora. Además, el intercambio de gases empeoró, con una desaturación súbita que exigió intubación e ingreso en la unidad de cuidados intensivos, donde se la trató por insuficiencia multiorgánica, trombosis venosa profunda e infección bacteriana superpuesta (neumonía por aspiración).

