El caso que describe nuestro trabajo es el de una mujer de 72 años que cuenta entre sus antecedentes médicos de interés con un condrosarcoma de fémur intervenido con éxito hace 10 años, con varias reconstrucciones óseas, sin recidivas. Histerectomía por miomas e hipertensión arterial en tratamiento con un antagonista de los receptores de la angiotensinasa-II (irbesartan).
Se exodonció por fractura vertical el primer molar inferior derecho, hacía dos años que estaba endodonciado. Tras un periodo de espera de 4 meses para la regeneración ósea del defecto postexodoncia y tras estudio radiológico con TAC se colocó un implante roscado Zimmer Tapered Screw Vent de superficie microtexturizada MTX de 4,1x10 mm.

Tras cuatro meses de espera a la osteointegración, se efectuó la reentrada quirúrgica para colocar un pilar de cicatrización de titanio de 4 mm de anchura por 3 mm de altura. En esta visita se apreció la cicatrización de los tejidos periimplantarios, sin signos ni síntomas de inflamación. No se evidenció clínica ni radiográficamente signos de fracaso temprano de la fijación.
A los 15 días se citó al paciente para la «toma de impresiones», se observó entonces una lesión ligeramente sobreelevada con aspecto inflamatorio alrededor del pilar de cicatrización. Se efectuó una limpieza con ultrasonidos y clorhexidina y se cambió el pilar por otro estéril, para evitar la irritación y colonización bacteriana.
Tras unos nuevos 10 días de espera, se apreció una lesión sobreelevada excrecente rodeando todo el perímetro del pilar de cicatrización. Era rojiza, papilomatosa, multilobulada, blanda al tacto, y de unos dos centímetros de diámetro. No presentaba dolor espontáneo ni a la exploración. No estaba ulcerada y era fácil de desprender con una cucharilla con poco sangrado.

El estudio con radiovisiografía no mostró ninguna pérdida ósea alrededor del implante y el resto de la exploración oral y general fue normal, no palpándose adenopatías cervicales.
Se tomaron dos biopsias incisionales de la lesión descrita y se remitió a un anatomopatólogo para estudio histopatológico, que a continuación se describe: «neoformación de estirpe epitelial y diferenciación epidermoide que muestra crecimiento exofítico y endofítico y que está constituido por masas epiteliales de células de citoplasma amplio eosinófilo y núcleo central de leve pleomofirmo de cromatina laxa y nucleolo prominente. Dichas células muestran diferenciación queratoblástica observándose la presencia de globos paraquetoblásticos y disqueratosis aisladas. Se acompaña un estroma de tejido conjuntivo edematoso con leve infiltrado inflamatorio de tipo crónico inespecífico y presencia de células gigantes multinucleadas de tipo cuerpo extraño».

Diagnóstico: Carcinoma verrucoso.
Se remitió la paciente al Servicio de Cirugía Maxilofacial de su Hospital de Zona. En la tomografía axial computarizada (TAC) no se apreciaron lesiones óseas subyacentes ni radiolucideces periimplantaria. Bajo anestesia general se efectuó una resección marginal mandibular con eliminación del implante y las piezas adyacentes 45 y 48, junto a vaciamiento ganglionar cervical derecho incluyendo espacios I, II, III y IV, no se encontraron abundantes adenopatías en los espacios I y II.
Tras sucesivas revisiones hospitalarias, a los 3 meses presentó una nueva lesión de 5 mm de diámetro en la zona de la encía intervenida que se informó histopatológicamente de «recidiva de carcinoma epidermoide», sometiéndose la paciente de nuevo a resección de la tumoración con ampliación de los márgenes y posterior radioterapia.
Después de cuatro años de seguimiento la paciente no ha mostrado recidiva.

