Comentamos el caso de un varón de 58 años con larga evolución de dolor torácico atípico y en cuyo momento presentaba factores de riesgo cardiovascular como hipertensión arterial (HTA), dislipemia e índice de masa corporal de 31 (no fumador, no diabético, no bebedor); además, estaba diagnosticado de depresión. Seguía tratamiento con simvastatina 20 mg, bisoprolol 2,5 mg, enalapril 20 mg, ácido acetilsalicílico (AAS) 100 mg, alprazolam 0,5 mg y ketazolam 45 mg. Acudió a su médico de familia y a urgencias hospitalarias en numerosas ocasiones presentando dolor torácico atípico con electrocardiogramas normales, sin constatar cambios eléctricos ni elevación enzimática. Hace unos 3 años fue valorado por cardiología, presentando una ecocardiografía sin anomalías, con ergometría positiva a alta carga y tomografía computerizada coronaria informada como aterosclerosis coronaria no obstructiva. Tras numerosos episodios, finalmente ingresa para un segundo estudio de posible angina inestable. Se le realizó un cateterismo, visualizando una enfermedad severa de monovaso (en concreto de la arteria circunfleja derecha media), precisando angioplastia coronaria transluminal percutánea e implantación de stent farmacoactivo. En tratamiento actual con nitroglicerina sl si dolor precordial, ramipril 2,5 mg, clopidogrel 75 mg, AAS 100 mg, simvastatina 40 mg, bisoprolol 2,5 mg, ranitidina 150 mg, ketazolam 45 mg y alprazolam 0,5 mg. Tras la colocación del stent, el paciente refiere mejoría clínica.
Posteriormente, en la valoración de consulta de crónicos de enfermería se aprecia de forma casual una hendidura diagonal en el lóbulo del pabellón auricular que discurre desde la porción anterior y cercano al trago en 45o hacia la cara posterior del pabellón auricular, bilateral, conocido como signo de Frank. Este hallazgo nos hizo pensar que pueda existir una interrelación entre este surco y la cardiopatía diagnosticada.

