Mujer de raza blanca, 80 años de edad, sin antecedentes personales de interés, que acudió a nuestra consulta por presentar disfagia progresiva de un mes de evolución. A la exploración se objetivó la existencia de una induración eritematosa, parcialmente ulcerada, en el dorso de la lengua dolorosa al tacto. No se objetivó, a la palpación, la presencia de adenomegalias, ni de otras masas cervicales. Se efectuó una biopsia incisional cuyo estudio histopatológico evidenció la existencia de una proliferación uniforme de células linfoides compatible con un linfoma. La analítica preoperatoria (hemograma, bioquímica) y radiografía de tórax, no mostraron alteraciones significativas. Bajo anestesia local se procedió a la exéresis de la tumoración con amplios márgenes de seguridad.
Microscópicamente, el infiltrado linfoide ulceraba la superficie epitelial infiltrando, en profundidad, la musculatura lingual. Alrededor de este infiltrado se podían reconocer múltiples folículos linfoides; algunos mostraban centros germinales reactivos con histiocitos tipo cielo estrellado (starry-sky); otros mostraron cambios regresivos en los centros germinales con depósitos de sustancia eosinófila homogénea. Todos estaban rodeados por un importante infiltrado perifolicular compuesto por pequeñas células linfoides con núcleos ligeramente irregulares y acúmulos de cromatina moderadamente densos similares a los centrocitos de la zona marginal. También se pudo reconocer la existencia de numerosos histiocitos y eosinófilos. Ocasionalmente algunas células de gran tamaño, con varios nucleolos prominentes, se entremezclaban con las células pequeñas formando columnas de centroblastos e inmunoblastos. También podía reconocerse la existencia de una importante diferenciación plasmocitoide, predominante en la zona paraseptal y subepitelial. En los bordes de la tumoración, se observaba la existencia de lóbulos, parcialmente conservados, de glándulas salivales menores de tipo mucoso, mostrando una destacada infiltración linfoidea. Los conductos salivales estaban dilatados e infiltrados por células B con formación ocasional de islas epimioepiteliales. También se podían reconocer, abundantes células plasmáticas alrededor de los conductos glandulares. El estudio inmunohistoquímico se efectuó sobre secciones congeladas y fijadas en formalina y parafina, utilizando el método estreptavidina-biotina. Se emplearon los siguientes anticuerpos: CD20, CD3, CD5, CD10, CD23, CD43, DBA44, CD68, inmunoglobulinas α, γ, µ de cadena pesada y κ, λ de cadena ligera. Las células centrocíticas, mostraron un fenotipo B, con positividad para CD20, CD5 y CD43. CD10, CD23 y DBA44 fueron negativos. También se evidenció la presencia de una pequeña proporción de células T, con positividad para el CD3. Las células plasmáticas en las bandas paraseptales y subepiteliales y también las de los conductos de las glándulas mucosas, mostraron producción de inmunoglobulina IgG/κ. El diagnóstico definitivo fue de linfoma MALT. Las alteraciones morfológicas de las glándulas salivales menores próximas al tumor, se interpretaron como sialoadenitis mioepitelial.
La paciente no sufrió otras manifestaciones de enfermedad como síndrome de Sjögren, artritis reumatoide diseminada, lupus eritematoso, o tiroiditis de Hashimoto. El linfoma se consideró por lo tanto en un estadio IE. La paciente no ha recibido ningún tratamiento salvo el quirúrgico, sin presentar signos de enfermedad al año del diagnóstico.
