Niño de diez años sano, que presentaba una celulitis indurada y violácea en el muslo, y un conglomerado adenopático inguinal, acompañados de febrícula intermitente. La puerta de entrada era una herida del pie producida en una playa de Brasil semanas antes, que no había cicatrizado.
A pesar del tratamiento con amoxicilina-clavulánico endovenoso, no mejoró la sintomatología. En la ecografía se observaba conglomerado adenopático. La punción aspiración con aguja fina (PAAF) de las adenopatías mostraba histológicamente granulomas epitelioides con necrosis. La prueba de Mantoux mostraba una induración de 20 mm de diámetro con vesículas y necrosis a las 48 horas. La cuantificación de interferón gamma fue positiva. No había recibido vacunación con bacilo de Calmette-Guérin (BCG).

Se realizó una biopsia de la herida del pie, siendo positiva la reacción en cadena de la polimerasa para la detección de ADN de Mycobacterium tuberculosis (PCR-TB). Se confirmó microbiológicamente aislando Mycobacterium tuberculosis sensible a isoniazida en el cultivo de PAAF y en la biopsia cutánea. La radiografía de tórax y la tomografía computarizada (TC) de tórax fueron normales, y las baciloscopias y cultivos de jugo gástrico, negativos.
El estudio inmunitario (con detección de inmunoglobulinas, inmunidad celular y la serología para el virus de la inmunodeficiencia humana) fue normal.
Se inició tratamiento con terapia antituberculosa (isoniazida, rifampicina y pirazinamida). Esta tuvo que ser sustituida por etambutol tras la aparición de un exantema cutáneo pruriginoso presuntamente causado por pirazinamida y que desapareció tras su retirada. Un mes después aparecieron dos fístulas cutáneas profundas, que requirieron desbridamiento quirúrgico. Tras seis meses de tratamiento se resolvieron la escrófula cutánea y las adenopatías inguinales. No se detectó contacto con paciente bacilífero y el estudio familiar con prueba de Mantoux fue negativo.

