Niño de ocho años, sin antecedentes significativos, intervenido de drenaje transtimpánico bilateral, adenoidectomía y amigadalectomía, correctamente vacunado, que acude a la consulta de Atención Primaria por fiebre de hasta 39,4 °C de 36 horas de evolución. No ha presentado rinorrea, tos, vómitos ni diarrea. Comenta su madre que fue visto dos días antes en Urgencias por dolor en el miembro inferior izquierdo, sin traumatismo previo ni fiebre, siendo diagnosticado de contractura de bíceps femoral.
En la exploración presenta buen estado general, normocoloreado, exantema micropapular escarlatiniforme en región cervical, labios enrojecidos, paladar blando y amígdalas hiperémicas con exudado. Se objetiva importante cojera antiálgica en la marcha, signo de Lassègue positivo en miembro inferior izquierdo, dolor a la palpación de región lumbar (L5-S1) y glútea izquierda. Ante la aparición de fiebre alta, exantema escarlatiniforme y dolor importante lumbociático no compatible con el diagnóstico previo de contractura de bíceps femoral, se decide no pautar antibiótico en la consulta de Atención Primaria y se le remite de nuevo al hospital para valoración.
En Urgencias, en la exploración de miembro inferior izquierdo no se observa deformidad ni hematoma, no existe aumento de temperatura local, presenta dolor a la palpación de bíceps femoral, movilidad conservada y apofisalgia L5-S1. El resto de la exploración es normal.
En la analítica destaca la presencia de 19 100 leucocitos, con 15 500 neutrófilos, CK normal, proteína C reactiva (PCR) 13,24 mg/dl y velocidad de sedimentación globular (VSG) 13 mm/h. Se realiza hemocultivo, cultivo de exudado faríngeo, serología de citomegalovirus (CMV) y virus de Epstein-Barr (VEB). Tras consulta con Traumatología, se realizan radiografías de fémur, pelvis y columna lumbar, siendo estas normales. Ingresa con diagnóstico inicial de faringoamigdalitis y dolor lumbar y glúteo izquierdo a estudio, para realización de resonancia magnética (RM), iniciándose tratamiento empírico con cefazolina intravenosa a 100 mg/kg/día.
El hemocultivo resultó negativo, pero en el exudado faríngeo se aísla Streptococcus pyogenes. Las serologías para CMV y VEB fueron negativas.
En la RM se observa un aumento de volumen del músculo obturador externo y en menor medida del interno izquierdos, con señal ligeramente hiperintensa con respecto al tejido muscular circundante en secuencias T2 e isointensas en T1. Existe captación de medio de contraste en la porción más medial, en torno a la rama isquiopubiana con edema óseo, así como leve captación de contraste en el periostio de la porción más lateral. No se identifican colecciones intra o paramusculares, ni trombosis venosas o alteraciones de las articulaciones coxofemorales, ni en la región lumbar baja. El diagnóstico es de piomiositis de obturador externo e interno con afectación inflamatoria secundaria de rama isquiopubiana adyacente.

El exantema que presentaba al ingreso, de tipo escarlatiniforme, se extiende en cara y flexuras. Desaparece la fiebre, la cojera y el dolor a las 24 horas del ingreso. En la analítica, la PCR desciende hasta 0,41 mg/dl y la VSG a 9 mm/h al séptimo día de tratamiento. Se mantuvo la cefazolina durante siete días. Se da el alta hospitalaria tras siete días de tratamiento intravenoso y al observarse mejoría clínica y analítica. Siguió tratamiento ambulatorio con cefuroxima-axetilo oral hasta completar cuatro semanas de antibioterapia, se realiza reposo relativo con desaparición completa de cojera. Dada la buena evolución es dado de alta de consultas a los cuatro meses del episodio de ingreso.
