Presentamos el caso de una niña de diez días de vida, de origen chino, con fiebre de 38 °C de tres horas de evolución, sin otra sintomatología. Alimentada con lactancia artificial. Sin ambiente epidémico familiar.
Como antecedentes personales, la gestación había mantenido controles normales; fue un parto eutócico sin factores de riesgo infeccioso, no precisó reanimación al nacimiento y las pruebas metabólicas estaban pendientes en ese momento.
A la exploración física presentaba buen estado general, sin aspecto séptico, siendo normal por aparatos.
En Urgencias se inicia protocolo de fiebre sin foco en paciente neonatal (analítica sanguínea, urinaria y de líquido cefalorraquídeo normales) y se pauta antibioterapia empírica.
Permanece afebril desde las 24 horas de ingreso y hasta el alta, sin incidencias salvo por aparición de exantema maculopapular al segundo día de ingreso, que remite de forma espontánea en las siguientes 24-48 horas. Ante la sospecha de viriasis, y una vez que se confirman los resultados definitivos de los cultivos (negativos), se suspende la antibioterapia. Se decide el alta a los 15 días de vida.
Dos días después, acude al Servicio de Urgencias por un exantema de un día de evolución, generalizado, a expensas de elementos “en diana” con aclaramiento central, sobreelevados y confluyentes. Leve coloración amoratada, más intensa en miembros inferiores, que se borra parcialmente a la presión, sin petequias. Como única clínica acompañante, presentaba deposiciones líquidas escasas.

Se mantuvo en observación durante 24 horas y, ante la no progresión de las lesiones y el buen estado general, se decidió el alta.
Tras dos días en domicilio, acude nuevamente por shock hipovolémico secundario a un cuadro de diarrea abundante desde 18 horas antes, sin vómitos ni rechazo de tomas. Las lesiones cutáneas habían desaparecido. En el coprocultivo no se aisló germen y la virología fecal fue negativa. Recibió reposición con fluidoterapia intravenosa, que fue retirándose según mejoraba la tolerancia oral con leche hidrolizada y tras descartar afectación intestinal. Las deposiciones mejoraron progresivamente y se dio de alta asintomática.
En controles sucesivos en consulta ha presentado adecuada ganancia ponderoestatural, con deposiciones de consistencia normal. Mantuvo la alimentación con fórmula hidrolizada durante unas semanas, con posterior tolerancia de fórmula artificial, sin aparición de nuevas lesiones cutáneas.

