Niño de ocho años que es remitido por su pediatra por auscultación de un soplo cardiaco en la revisión del programa de salud infantil. El paciente no presenta antecedentes personales ni familiares de interés y no está tomando ningún tratamiento farmacológico en la actualidad.
Asintomático desde el punto de vista cardiovascular, con actividad física diaria adecuada para su edad con buena tolerancia. En la exploración física se detecta un soplo sistólico grado I-II sobre VI en el borde esternal izquierdo medio-bajo, no irradiado a la axila, espalda ni hacia la carótida, que se hace apenas perceptible al pedir al paciente que se tumbe en la camilla, y con un segundo tono normal. La palpación abdominal no revela presencia de hepato/esplenomegalia. Los pulsos son simétricos en las cuatro extremidades y el resto de la exploración es normal con tensión dentro de percentiles adecuados para edad y talla.
El pediatra decide realizar un electrocardiograma (ECG), y tras analizarlo deriva al niño a la consulta de Cardiología Pediátrica. ¿Qué le puede haber llamado la atención? Antes de continuar leyendo, observad atentamente el ECG.

¿Cuál es la interpretación del ECG?
Siguiendo la lectura sistemática1, el ECG muestra un ritmo sinusal (ondas P positivas en I y en aVF) con una frecuencia cardiaca de 110 latidos por minuto (lpm) (dentro del rango de normalidad). Las ondas P son normales en duración y amplitud. Llama la atención el intervalo PR, que parece prolongado. Incluyendo desde el inicio de la onda P hasta el inicio del complejo QRS, contamos cinco cuadritos, lo que equivale a 0,2 segundos, por encima del límite superior de la normalidad.

Observamos que la duración del intervalo PR es la misma en diversos latidos, y que cada onda P se sigue de un complejo QRS. El complejo QRS presenta un eje en el cuadrante inferior izquierdo (positivo en I y en aVF), con duración normal y sin alteraciones morfológicas (se observa un patrón RSR' en V1 con QRS estrecho, el denominado bloqueo incompleto de rama derecha, hallazgo frecuente y sin significación patológica). No se observan anomalías en la repolarización, pues no hay desniveles del segmento ST, la onda T tiene polaridad positiva en las derivaciones de la cara inferior (II, III, aVF) y en las precordiales izquierdas (V4-V6), y negativa en las precordiales derechas (V1-V2), con un intervalo QTc de duración normal. En la tira de ritmo no se observan latidos prematuros ni actividad ectópica.
El pediatra realizó con muy buen criterio un ECG como parte del estudio del soplo sistólico detectado. Las características del soplo son las de un soplo funcional, siendo el hallazgo del bloqueo auriculoventricular de primer grado lo que motivó la derivación del niño al especialista. El cardiólogo confirmó el diagnóstico mediante un nuevo ECG, comprobando el acortamiento del intervalo PR en un ECG que se hizo tras instar al niño a realizar "sentadillas" en la misma consulta. Completó el estudio con una ecocardiografía que resultó normal, citando al niño en un año para revisión.

