Presentamos el caso de una mujer de 47 años que acudió al servicio de Urgencias de nuestro hospital por un cuadro de dolor lumbar intenso de aparición brusca con dificultad para la marcha, que progresó rápidamente hacia un cuadro de paraplejia completa. Entre los antecedentes personales destacaban una alergia a la penicilina y una hipertensión arterial clasificada como idiopática, que fue diagnosticada siete años atrás y tratada con enalapril-hidroclorotiazida (20-12.5mg/24h). En la anamnesis la paciente refirió un dolor de inicio súbito, que le llegó a despertar por la noche. El dolor se irradiaba hacia ambas extremidades inferiores y dificultaba la marcha. La paciente negaba antecedente traumático alguno. En la exploración física inicial se objetivó un balance motor de 3/5 en psoas y cuádriceps con 0/5 en la flexo-extensión plantar. Igualmente se detectó una anestesia en la extremidad inferior derecha con hipoestesia termoalgésica en la extremidad inferior izquierda junto con anestesia perineal, globo vesical e incontinencia fecal. El balance motor en las extremidades superiores fue de 5/5. La paciente no presentaba fiebre o signos de irritación meníngea. Se solicitó una tomografía axial computarizada (TAC) urgente de la región lumbar, que no mostró alteración alguna. Ante estos hallazgos se realizó una resonancia magnética (RMN) de columna lumbar que mostró la presencia de una lesión intradural que ocupaba la totalidad del saco dural en los niveles L2-L3-L4 con una lesión satélite asociada a nivel sacro.

Con la sospecha clínica y radiológica inicial de ependimoma se intervino de urgencia practicando una laminectomía y fijación pedicular L2-L3-L4. Al proceder a la apertura dural observamos una tumoración de color rojo violáceo, encapsulada, que desplazaba las raíces nerviosas lateralmente. Mediante microcirugía se disecó con facilidad el tumor de las raíces adyacentes y se extirpó en su totalidad en una única pieza. La lesión se encontraba adherida únicamente al filum terminal. El postoperatorio transcurrió sin complicaciones, experimentando una progresiva recuperación de la función motora e inicio de control de esfínteres. Ante el diagnóstico anatomopatológico de paraganglioma, se solicitaron niveles de catecolaminas en sangre y en orina, resultando todos ellos normales. La paciente fue dada de alta a un centro rehabilitador para completar su recuperación.

