Mujer de 86 años con antecedente de HTA, hipercolesterolemia, síndrome depresivo, cefalea tensional, intervenida por litiasis renal y apendicitis, y cuyo tratamiento habitual consistía en lorazepam, estatina e irbersartan/hidroclorotiazida, fue remitida a consulta de Cirugía General por presentar tumoración en cara posterior de muslo izquierdo cuyo tamaño había aumentado durante los dos últimos meses. La paciente no manifestaba dolor, ni prurito, ni impotencia funcional de la extremidad, ni ninguna otra clínica acompañante. En la exploración física se objetivaba una tumoración excrecente, indurada y bien delimitada, de unos 5 cm de diámetro, coloración rojiza, superficie rugosa, no friable, móvil y no dolorosa a la palpación.

Ante este hallazgo se decidió extirpación tumoral con márgenes amplios, remitiendo al servicio de Anatomía Patológica para su estudio histológico, arrojando el siguiente informe: proliferación celular con alta densidad tumoral y crecimiento difuso, con algunos tractos conectivo-vasculares, ulceración tumoral muy extensa, llegando hasta tejido celular subcutáneo, donde se observan células con escaso citoplasma y núcleo redondo de cromatina homogénea, hipercromáticos, en general sin nucleolo y con alto índice de mitosis. La inmunohistoquímica mostraba los siguientes resultados: cromogranina fuertemente positiva en prácticamente el 100% de las células. CD38, CD45, mieloperoxidasa y c-kit negativos. Cromogranina A, enolasa A, CD 56, CD 138, EMA, CD 99, queratina CAM 5.2, Muc 31 postitivos. Queratina 20 y TTF1 negativos. Todo ello compatible con carcinoma neuroendocrino primario cutáneo o carcinoma de células de Merkel (la negatividad de la queratina 20 no permitía asegurar que el tumor fuese primario de piel, sin embargo, la forma de crecimiento, la edad de la paciente y la negatividad del TTF1 eran sugestivos de tumor primario cutáneo).

Se realizó tomografía computarizada, observándose adenopatías tumorales en los espacios paraaórtico, cadenas ilíacas y femorales izquierdas, así como edema en la extremidad inferior izquierda. Ante los resultados previamente expuestos, se decidió remitir a la paciente al servicio de Oncología para continuar tratamiento pertinente, sin presentar evolución satisfactoria y con progresivo deterioro del estado general, falleciendo dentro del primer año tras diagnóstico.

