Se trata de un paciente de 16 años, sin antecedentes patológicos de interés, que encontrándose previamente bien comienza de madrugada con dolor en región precordial de tipo punzante, que le despierta, y que aumenta con los movimientos respiratorios y al inclinarse hacia adelante. Refiere odinofagia. En días previos había presentado dolor abdominal y astenia, motivo por el que consultó a su médico de cabecera, habiendo sido diagnosticado de un proceso viral inespecífico.
A la exploración física presenta un hábito asténico, presión arterial de 110/60 mmHg, temperatura axilar de 36ºC y un buen estado general y de hidratación, así como una buena coloración de piel y mucosas. La faringe aparecía enrojecida. A la auscultación cardiaca presentaba tonos rítmicos a 82 latidos por minuto y crepitantes secos en los diferentes focos cardiacos. La auscultación pulmonar no mostró alteraciones patológicas, como tampoco mostraron signos patológicos la exploración abdominal y el resto de la exploración física. Se realizó un ECG que no mostró alteraciones en el ritmo ni en la repolarización. Los resultados del hemograma y bioquímica (incluyendo CK y troponina) estaban en rango de normalidad. La radiografía realizada mostraba la existencia de un neumomediastino.

Se inició tratamiento con oxigenoterapia, reposo y analgésicos, mejorando progresivamente la clínica que presentaba el paciente al ingreso. Al tercer día el paciente se encontraba asintomático, por lo que fue dado de alta. Quince días después el control radiológico efectuado mostró la resolución completa del neumomediastino.

