Varón de 42 años de edad con antecedentes de asma bronquial y varios ingresos hospitalarios por descompensación grave del asma, en concreto en cinco ocasiones durante los 8 años anteriores. En esta ocasión ingresa procedente de su domicilio por sospecha de hemoptisis, y se le practican broncoscopia y esofagogastroscopia que fueron normales. En la mañana del tercer día de ingreso hospitalario le colocan un Drum antecubital para garantizar una vía de acceso venoso en caso de hemorragia grave. En la madrugada siguiente, unas 20 horas después de la colocación del referido Drum, sufre un deterioro del estado general con sudoración profusa, vómitos y parada cardiorrespiratoria que, a pesar de las maniobras de reanimación, no se logra recuperar. Se le practica la autopsia médico-legal, tanto porque los médicos desconocen la causa del fallecimiento como porque los familiares, ante lo inesperado del fallecimiento, denuncian una supuesta mala praxis profesional.
En la autopsia se constata varón normoconstituido de 1,67 m, 80,5 kg e índice de masa corporal de 28,69 (sobrepeso), con tubo orotraqueal correctamente insertado y Drum antecubital en la flexura del codo derecho, bajo apósitos de gasa y vendas. Hemopericardio a tensión, se recogen 345 ml de sangre líquida, diluida, con escasos coágulos. Evacuado el derrame pericárdico, se observan en la cavidad pericárdica 4 cm del extremo de un catéter venoso que sale por un orificio de unos 3 mm de diámetro en la cara anterior de la orejuela de la aurícula derecha. Los bordes de dicho orificio tienen un aspecto de desgarro irregular, lacerado, y tienen adherida fibrina y restos hemáticos coagulados. El catéter se continua con el Drum antecubital.

La cara interna de la orejuela derecha, en un área de 3,5 × 2,5 cm de dimensiones máximas, que rodea al punto por el que se exterioriza el catéter, muestra en endocardio con numerosos puntos hemorrágicos y desprendimiento del endotelio.

El resto de los órganos no presentan alteraciones importantes, salvo intensa congestión generalizada.
El estudio histopatológico confirmó los hallazgos macroscópicos. En los análisis químico-toxicológicos sólo se detectaron los fármacos con los que estaba siendo tratado el paciente, en concentraciones terapéuticos.

