En la ladera de una montaña se encontró un cadáver, vestido con ropa masculina, parcialmente momificado y con zonas de esqueletización. El estudio antropológico llevado a cabo aportó los siguientes datos con finalidad identificativa:
- Sexo: cráneo y pelvis con criterios morfológicos masculinos1,2.
- Rasgos faciales: marcado torus frontal, perfil aguileño.
- Edad: cambios en sínfisis de pubis: fase 8 de Todd, correspondiente a 40-45 años3.
- Talla: fémur de longitud fisiológica de 424 mm que correspondería con un 95% de probabilidad a una estatura media de 160 cm4.
- Datos odontológicos: pérdida antemortem de las piezas 18, 36, 46, 47 y 48, pérdida postmortem de las piezas 14, 16, 17, 21, 22, 26, 27, 28, 31, 32, 33, 37, 38, 41, 42 y 44, endodoncias en las piezas 24, 43, 45, mal estado dentario actual con signos indicativos de enfermedad periodontal, caries cervical en las piezas 11, 12 y 13, abceso apical en la pieza 35 y fracturas en las piezas 23, 24, 43 y 45.
- Otros hallazgos: mega apófisis transversa unilateral izquierda de 32 mm de dimensión craneocaudal con pseudoartrosis con sacro e ilion (tipo II a Castellvi) y déficit de fusión sacra posterior de S3 a S5.

Los hallazgos anteriormente descritos permitieron una presunción de identidad en la búsqueda en la base de datos policial de desaparecidos. Esta presunción de identidad se corroboró posteriormente con las huellas digitales tomadas en los dedos momificados. Desafortunadamente no tuvimos acceso al historial clínico del fallecido, únicamente tuvimos constancia que se trataba de un varón que había desaparecido de un centro psiquiátrico.
No se encontraron signos de violencia que hubieran dejado su impronta en el esqueleto estudiado.

