Los ruidos procedentes de una pelea en un inmueble alertaron a los vecinos, quienes llamaron a la policía. Cuando llegan al domicilio, la dotación policial encontró a una mujer de 58 años fallecida presuntamente como consecuencia de una agresión por parte de un familiar con antecedentes de trastorno psicótico.
En el lugar de la muerte se encontraron varios objetos compatibles con haber provocado la agresión: dos cuchillos, uno con la hoja curvada y otro con la hoja rota junto a un tenedor de mesa con dos de las puntas parcialmente dobladas.

Durante la autopsia se evidenciaron múltiples lesiones por arma blanca a nivel cervical y en cuero cabelludo así como hematomas indicativos de lesiones de defensa-lucha en el dorso de la mano derecha. La causa de muerte fue un shock hipovolémico como consecuencia de una herida por arma blanca a nivel cervical que seccionaba completamente la arteria carótida primitiva derecha. Además se encontraron a nivel craneal, del macizo facial derecho y del hombro homolateral unas heridas agrupadas en número de dos a cuatro, dispuestas en línea recta, redondeadas, espaciadas entre ellas por unos 0,5 cm, superficiales y de bordes contusos. El patrón lesivo sugería que estas lesiones eran compatibles con haber sido producidas por el tenedor de mesa encontrado en la escena de la muerte. Aunque estas lesiones eran evidentes en algunas zonas, en las áreas lesivas en las que el tenedor había actuado de forma repetitiva y, por tanto, se solapaban, eran de más difícil interpretación.

