Un joven de 15 años manifestó haber sido agredido por un cocodrilo. Se encontró de pie en estado de shock a las 01:10 h en las inmediaciones del campo de golf Marina Vallarta (la zona está limitada por una cerca perimetral de alambre de púas y tiene letreros informativos que prohíben ingresar a la zona privada y alertan sobre la presencia de cocodrilos). La víctima tenía amputado el brazo izquierdo, a la altura de la porción anterior del húmero. Fue asistido en primera instancia por elementos de la policía municipal y, posteriormente, recibió atención de socorristas de un hospital privado, quienes le aplicaron sedantes. Se le trasladó al nosocomio, donde se le práctico la amputación total del brazo izquierdo y se le administró como tratamiento de inicio 100 mg de Pentamin, 1 g de Amikasina, 2 g de Rosephin® y 500 mg de Histaline. Como tratamiento de mantenimiento, se le aplicó una ámpula de Pantosin cada 8 h, 1 g cada 24 h vía intravenosa de Amikasina, 30 mg cada 8 h vía intravenosa de Ketorolaco, una ámpula de Pantozol® cada 24 h vía intravenosa, una ámpula de Stadium® cada 8 h vía intravenosa, un ámpula de toxoide tetánico y una tableta de Gabapentina; además de solución Hartmann y solución salina 0.9% alternadas.
La víctima, residente de Guadalajara, Jalisco, fue entrevistada y relató no recordar lapsos del incidente. Sin embargo, a pesar de esto y de declararse también desorientada antes y durante el ataque, recuerda encontrarse dentro de una de las trampas de agua del campo de golf (cercana a la playa). En este espacio, fue arremetida varias veces a mordeduras y sacudidas (giros) por el cocodrilo (presentó heridas avulsivas en cara exterior e interior del muslo izquierdo y porción izquierda del pecho, así como escoriaciones leves en genitales). Comenta el joven que se golpeó repetidamente la cabeza con las rocas, además de sentir cómo el reptil le sujetaba de una pierna, mientras luchaba por mantenerse asido con su mano de las ramas cercanas (no recuerda si para ese momento, ya había perdido su brazo). Una vez que el cocodrilo lo soltó, logró llegar a la orilla donde perdió el conocimiento en dos ocasiones. Ingresó de nuevo a la trampa de agua, hasta llegar al edificio de condominios aledaño al campo de golf donde fue asistido por los condóminos hasta la llegada de la policía y socorristas.
