Se trata de una mujer, la Sra. A, de 39 años de edad, quien viene citada de forma programada desde un juzgado de instrucción, con el fin de dilucidar si fue víctima o no de una negligencia médica.
Como prolegómeno del caso, acude a urgencias hospitalarias refiriendo haber sufrido lo que posteriormente fuera catalogado como una luxación de rodilla izquierda, que se resolvió de manera espontánea. Se actúa de forma conservadora, observándose tras dos semanas de inmovilización inguino-pédica una buena evolución clínica que no se corresponde con la percepción de la propia lesionada. Desde entonces se manifiesta como un cuadro clínico de anquilosis de rodilla, siendo sometida a tratamiento rehabilitador sin éxito alguno. La evolución del proceso fue tórpida, proponiéndose finalmente intervención quirúrgica de rodilla bajo el diagnóstico clínico de "artrofibrosis", que es suspendida a criterio del cirujano, por no encontrar base clínica que justificara la sintomatología padecida.
Tras este último episodio, la interesada decide emitir denuncia por negligencia médica, haciéndola extensible a todos aquellos especialistas que estuvieron atendiéndola desde el principio.
Acude a consulta Médico Forense dos años después de la primera asistencia recibida en urgencias, al poco tiempo de ser emitida la denuncia, siendo citada de forma programada en las dependencias del Instituto de Medicina Legal de Huelva, donde acude en compañía de su cónyuge y con una muleta de descarga. Se aprecia a la exploración física hipotrofia moderada global de la musculatura del miembro inferior izquierdo y una total falta de movilidad de rodilla homolateral en flexoextensión. No existe componente inflamatorio asociado y presenta genu valgo bilateral. Se detecta durante la entrevista un marcado componente conversivo. El diagnóstico inicial se realiza mediante entrevista semiestructurada bajo los criterios propuestos por la clasificación DSM IV-TR.
Tras acordarse entrevista y exploración pormenorizada por el Psicólogo Forense se decide pasar el test MMPI (Inventario Multifásico de Personalidad de Minessotta), destacando en el mismo un marcado perfil represivo y una elevada preocupación por la salud en forma de hipocondría, que daría finalmente lugar a las manifestaciones histéricas a modo de quejas somáticas (somatizaciones).
Se decide corroborar el diagnóstico mediante sesión programada de hipnosis, previo consentimiento de la interesada, con el objetivo de conseguir la flexión de la rodilla anquilosada.

Método:
El proceso hipnótico se desarrolla en las propias dependencias del Instituto de Medicina Legal de Huelva, previa sesión preparatoria en que se le explican las bases del mismo y se trata de conseguir un adecuado vínculo explorador-explorada, estando presentes durante su desarrollo tanto el Médico Forense como el Psicólogo Forense encargado de llevarlo a cabo. Para ello se coloca a la Sra. A en posición de decúbito supino, sobre una camilla estándar de consulta, cuya base basculante fue recogida, de manera que la rodilla sana cayera en flexión por el efecto de la gravedad, quedando la rodilla izquierda en extensión completa y sobresaliendo de los límites de la camilla.
El proceso se desarrolló bajo una atmósfera empática y relajada, con una buena predisposición a la colaboración por parte de la paciente. La inducción hipnótica se inició a partir de instrucciones dirigidas a favorecer la relajación de la paciente, empleando para ello una técnica de relajación muscular (visualización corporal o "imaging"), seguida de "instrucciones de imaginación" (visualización de una escalera por la que se desciende peldaño a peldaño, acompañando ésta del mensaje sugestivo de "profundización en el estado hipnótico") y finalizando este primer estadio con instrucciones de actuación, en concreto la de "elevación del brazo". Dichas técnicas están encaminadas tanto a una mayor predisposición a la sugestión como a la evaluación de la misma. Una vez que la Inducción Hipnótica ha logrado que la paciente focalice su atención en las instrucciones emitidas por el psicólogo y que otras fuentes de información pasen a ser secundarias (ruidos ambientales, presencia de otras personas, etcétera), se ha logrado una buena disposición a que las instrucciones hipnóticas cobren más relevancia y se pueda iniciar el trabajo sugestivo propuesto. Logrado el estado de sugestionabilidad perseguido, se procedió a orientar las sugestiones hacia el síntoma motor, ligando elementos de relajación muscular con mensajes de carácter positivo centrados en la flexión de la rodilla [12, 13]. Tras aproximadamente una hora de proceso, iniciado con la técnica de relajación y finalizado con la recuperación del estado de vigilia, se acabó consiguiendo una flexión de rodilla izquierda de 90º, recuperando la posición anquilótica inicial una vez concluido.
Posteriormente se realizaron dos entrevistas adicionales a la Sra. A, así como otra a su cónyuge, con el fin de conocer mejor el entorno psicobiográfico y contextualizar adecuadamente el proceso psicogénico.

