Varón de 50 años de edad, 68 kg de peso y 165 cm de altura, entre cuyos antecedentes patológicos destacan diabetes mellitus de larga evolución no dependiente de insulina y fumador importante. Entre los antecedentes quirúrgicos destacan bypass femoropoplíteo izquierdo hacía 6 meses, que 1 mes después sufrió trombosis de la anastomosis, que se trató con trombectomía más angioplastia y colocación de stent en la anastomosis. Un mes después presentó un nuevo episodio de isquemia arterial subaguda que requirió trombectomía bajo anestesia general, con una buena evolución postoperatoria. Más tarde presentó un episodio de isquemia arterial aguda, realizándose trombectomía, con muy mala evolución postoperaroria, por lo que se indicó una amputación supracondílea izquierda, que se realizó bajo una técnica anestésica intraepidural, utilizándose el catéter epidural para analgesia postoperatoria mediante una perfusión continua de ropivacaína 0,125% a una velocidad de infusión de 10 ml/ h. En las primeras 12 h de postoperatorio el paciente presentó dolor leve en reposo, pero a partir de este momento se produjo un incremento progresivo del dolor en reposo, de características mixtas, somático y neuropático, localizado en la rodilla, que le impidió el sueño, haciéndose insoportable y que se consideró como miembro fantasma doloroso (MFD). En este momento el dolor se valoró con una intensidad de 100, en una escala verbal numérica de 0 a 100. Ante la ineficacia de la analgesia epidural se asoció analgesia intravenosa con metamizol y cloruro mórfico, que no mejoraron el dolor del paciente. Veinticuatro horas más tarde se objetivó la salida accidental del catéter epidural, por lo que se inició una perfusión de cloruro mórfico intravenosa en bomba PCA, que también resultó ineficaz para el control del dolor. Ante esta situación y la persistencia del dolor valorado como insoportable (escala verbal numérica [EVN] = 100), se realizó un bloqueo ciático continuo con catéter estimulador guiado mediante ecografía a nivel subglúteo, previa obtención del consentimiento verbal informado del paciente. Con el paciente en decúbito lateral derecho y la cadera izquierda ligeramente flexionada se procedió a la exploración del nervio ciático a nivel subglúteo con una sonda de ecografía lineal de 3-10 MHz de frecuencia, conectada a un equipo de ecografía Sonosite® Titan. Previamente preparado el material y la zona a explorar en condiciones de esterilidad, se colocó la sonda a nivel subglúteo y se exploró el ciático de proximal a distal, localizándose 5 cm distal del pliegue glúteo como un nódulo redondeado hiperecoico de aproximadamente 1-1,5 cm de diámetro. A continuación, manteniendo la sonda en esa posición, se realizó una infiltración subcutánea con lidocaína al 2%, 2 ml en el punto medio del eje transversal de la sonda. En ese punto se introdujo una aguja de neuroestimulación de calibre 19,5G × 100 m, visualizándose su avance hacia el nervio ciático. Cuando se observó el contacto de la aguja con el nervio ciático se detuvo su avance y se conectó un neuroestimulador HNS 11 (Braun Medical®), observándose contracción en la musculatura posterior del muslo que despareció a 0,3 mA. A continuación se administró una dosis inicial de 20 ml de ropivacaína al 0,75% a través de la aguja durante 2 min, observando en todo momento la difusión del anestésico local alrededor del nervio. Al fi nalizar la administración de esta dosis la intensidad del dolor descendió a 30. A continuación, sin visualización ecográfica directa, se introdujo un catéter estimulador de calibre 20G × 50 cm (Stimulong Plus 100mm, Pajunk®) conectado al mismo neuroestimulador, y se observó la misma respuesta motora durante la introducción del catéter a una intensidad de 1 mA. El catéter se introdujo 5 cm distal respecto a la punta de la aguja y se fijó en esa posición. Seguidamente, se administró una segunda dosis de 10 ml de ropivacaína 0,75% a través del catéter durante 1 min, visualizando la difusión del anestésico local. Al finalizar la inyección de esta dosis la intensidad del dolor descendió a 20. En este momento se conectó al catéter una bomba PCA de ropivacaína 0,2% a un ritmo de perfusión basal de 5 ml/h, con posibilidad de bolos de 10 ml cada 30 min. Además, bajo un enfoque multimodal de la analgesia, se pautó metamizol 2 g intravenoso cada 6 h, con tramadol y cloruro mórfico como analgésicos de rescate. La analgesia se valoró, tanto en reposo como con el movimiento de la extremidad amputada, a las 8, 16, 24, 36, 48 y 72 h tras la colocación del catéter en una EVN de 0 a 100: a las 8 h se valoró como 20, tanto en reposo como en movimiento; a las 16 y 24 h fue valorada como 0 en reposo y 10 con el movimiento de la extremidad; a las 36, 48 y 72 h el dolor se valoró como 0 tanto en reposo como con el movimiento. Durante las primeras 72 h tras la colocación del catéter el paciente recibió curas del muñón que fueron bien toleradas y que no precisaron la administración de analgesia adicional. Durante el tiempo que se mantuvo el catéter, el paciente no presentó ningún efecto adverso atribuible a la pauta analgésica, recuperó el ritmo sueño-vigilia y presentó un elevado grado de satisfacción con el tratamiento analgésico. A las 72 h el catéter se retiró sin incidencias.

