Varón de 58 años diagnosticado de LLC tipo B y sin evidencia de progresión de la enfermedad que cinco años después presenta crecimiento y progresión de adenopatías inguinales, axiales y cervicales. Recibe 6 ciclos con el esquema rituximab (375 mg/m2 IV de inicio, 500 mg/m2 IV dosis sucesivas), fludarabina (25 mg/m2 IV) y ciclofosfamida (250 mg/m2 i.v.), alcanzando remisión parcial con persistencia de la enfermedad, presencia de cariotipo complejo y aparición de deleción del gen p53. Por estas características inicia tratamiento con idelalisib (150 mg/12 horas v.o.) combinado con rituximab (dosis inicial de 375 mg/m2 IV, dosis posteriores de 500 mg/m2 IV).
A los tres meses de inicio del tratamiento ingresa por diarrea líquida de 4 días evolución, con 7-8 deposiciones al día, sin productos patológicos, acompañada de dolor abdominal mesogástrico continuo que cede parcialmente con la deposición, con febrícula pero sin náuseas ni vómitos. Los resultados de los coprocultivos y hemocultivos realizados son negativos. En la TAC abdominal se observan asas de colon ascendente de calibre aumentado, engrosamiento mural y realce de la pared compatible con el diagnóstico de colitis inflamatoria. Se suspende el tratamiento con idelalisib y se inicia sueroterapia y analgesia. Evoluciona con pico febril y deterioro general, por lo que se añade ciprofloxacino (400 mg/12 h IV), sustituyéndose posteriormente por piperacilina/tazobactam (4 g/6 h IV).
Como complicaciones derivadas del ingreso, el paciente desarrolla un neumotórax durante la canalización de una vía central y, durante dos días en UCI, presenta diarrea cuantiosa con alteraciones hidroelectrolíticas que requieren reposición volémica y electrolítica y aporte de nutrición parenteral.
A la semana de tratamiento antibiótico se origina alteración de la función renal y, debido al deterioro clínico a nivel digestivo, recibe corticoides (budesónida 9 mg/24 h VO que es sustituida por metilprednisolona 60 mg/24 h IV por persistencia de la diarrea) y rifaximina (200 mg/6 h VO). Tras siete días con corticoides sistémicos se observa una mejoría del dolor abdominal (llegando a desaparecer), con disminución del número y la cantidad de deposiciones y recuperación del estado general. En el momento del alta hospitalaria se mantiene prednisona (50 mg/24 h VO) hasta resolución completa de los síntomas.
A los dos meses del alta hospitalaria reanuda el tratamiento con idelalisib (100 mg/12 h VO) y dos meses después el paciente reingresa por un nuevo episodio de colitis, aunque más leve que el primero. Se suspende idelalisib definitivamente y se inicia sueroterapia de soporte. A las 24 h continúa con diarrea profusa (10 deposiciones líquidas diarias) y pico febril, por lo que se inicia antibioterapia con levofloxacino (500 mg/24 h IV), que es sustituido por meropenem (1 g/8h IV). Los coprocultivos y hemocultivos fueron negativos. Después de una semana con tratamiento antibiótico se inicia terapia con corticoides sistémicos a 1 mg/kg/día, presentando mejoría del estado general, con disminución del número de deposiciones al cabo de una semana de tratamiento, por lo que es dado de alta hospitalaria con prednisona oral hasta resolución completa de los síntomas.

