Varón de dos años de edad que ingresa en nuestro centro con una estenosis esofágica de tres meses de evolución secundaria a la ingesta accidental de un cáustico. El paciente es derivado a nuestra institución siendo portador de gastrostomía y una sutura nasogástrica (stringing) que permitía dilataciones retrógradas. El esofagograma de bario mostró una estenosis de gran longitud desde el nivel cricotraqueal hasta el tercio inferior del esófago. Se llevó a cabo un programa de dilataciones esofágicas retrógradas cada dos semanas sin ninguna mejora, por lo que, a los cinco meses postingesta del agente corrosivo, se colocaron del mismo modo tres stents autoexpandibles de nitinol cubiertos de silicona internamente (Stents MI Tech, Izasa); dos de 16 x 60 mm y uno de 16 x 40 mm. El más craneal se colocó primero, introduciendo los otros en dirección caudal y manteniendo una distancia de superposición de 1-2 cm para evitar el desplazamiento de los mismos. Este procedimiento logró una dilatación completa durante un mes.
El niño refirió dolor como único síntoma postoperatorio que remitió espontáneamente a los cuatro días. No se observaron ni migración ni otras complicaciones a corto plazo. Tolerando su alimentación habitual vía oral de manera adecuada, fue dado de alta con omeprazol pautado (15 mg/24 horas vía oral) y seguimiento en consultas externas.
Los stents se retiraron a las cuatro semanas y en el mismo procedimiento se pulverizó una dosis de mitomicina (0,4 ml/kg) sobre el área dilatada a través del irrigador del endoscopio. Se identificaron dos estenosis residuales de 1 cm de largo a nivel del esfínter cricofaríngeo y 3 cm por encima del cardias respectivamente. La primera ya había sido visualizada durante la intervención endoscópica previa, cuando fue imposible la colocación de un stent en dicha región debido a la compresión traqueal. La estenosis esofágica distal requirió otro stent (16 x 40 mm), obteniendo la dilatación completa de la misma después de un mes desde su colocación. Las dilataciones con balón posteriores se realizaron a intervalos de cuatro semanas, consiguiéndose un esófago elástico con aspecto normal de su mucosa. Sin embargo, la estenosis del esófago proximal mencionada con anterioridad tuvo una respuesta pobre, por lo que se optó por resección quirúrgica y anastomosis mediante un abordaje laterocervical inferior izquierdo seguida de dilataciones neumáticas dos veces al mes con intervalos progresivamente más largos durante cinco meses.
Después de dos años de seguimiento, el paciente fue dado de alta totalmente asintomático y con un excelente aspecto macroscópico del esófago valorado endoscópicamente y mediante un esofagograma baritado de control.
