Paciente de 37 años sin hábitos tóxicos ni antecedentes familiares de interés diagnosticada de CEP en 2008 y colitis ulcerosa extensa un año después. La CU durante los dos primeros años de evolución presentó una actividad leve, tratándose con mesalazina oral. A finales de 2010 tuvo lugar un aumento de la actividad inflamatoria desarrollando criterios de corticodependencia y precisando de la introducción de tratamiento biológico con infliximab consiguiéndose tras el mismo remisión clínica-biológica. Concomitante al empeoramiento de la actividad de la CU se asistió a una rápida descompensación de la CEP, listándose para trasplante ortotópico hepático (TOH) por insuficiencia hepatocelular grave y complicaciones de la hipertensión portal. La paciente se sometió a trasplante hepático de donante cadáver en marzo de 2011 (suspensión de infliximab un mes antes del trasplante) utilizándose régimen de inmunosupresión basado en tacrolimus de liberación retardada. Presentó rechazo agudo celular severo como complicación inmediata precisando reciclaje esteroideo completo. Hasta enero de 2012 (once meses tras el trasplante), la colitis ulcerosa cursó de forma estable, recibiendo la paciente tratamiento con mesalazina oral y tópica. A partir de esta fecha tuvo lugar un incremento de la actividad clínica-biológica, por lo que se retomó tratamiento biológico anti-TNF alfa con infliximab según pauta de inducción habitual (5 mg/kg en semanas 0, 2 y 6) y tratamiento de mantenimiento cada ocho semanas. La respuesta clínica no fue completa, preciando intensificación a los dos meses (acortamiento de las infusiones cada seis semanas). En marzo de 2012 presentó infección por CMV que fue tratada con éxito con valganciclovir oral. Dos meses después se cambió infliximab por adalimumab sc (180:60 y 40 mg cada dos semanas) por reacción infusional grave. La paciente no respondió a adalimumab y presentó un brote grave en septiembre de 2012, cuando se indicó colectomía total con preservación de muñón rectal e ileostomía. Un mes después se reconstruyó el tránsito con anastomosis ileorrectal por deseo de la paciente (información exhaustiva de pros y contras de la confección de reservorio con anastomosis ileoanal). Tras la restauración del tránsito, se desarrolló inflamación del muñón rectal refractaria (índice de Mayo total 8, calprotectina 708 mcg/g y PCR 9,5 mg/l) con diarrea incapacitante que no respondía a tratamiento con mesalazina oral y tópica y con dependencia de esteroides orales a dosis altas para controlar la sintomatología. Ante la reacción infusional previa a infliximab y la falta de eficacia anterior de adalimumab, se optó en enero de 2016 por VDZ (300 mg iv semanas 0, 2 y 6, y posteriormente cada ocho semanas). Se indujo respuesta clínica y a los 12 meses de tratamiento se alcanzó remisión clínica y mejoría de parámetros biológicos (descenso de calprotectina a 192 mcg/gr y normalización de PCR) así como de la puntuación endoscópica (Mayo 1; previa 3) sin necesidad de acortamiento de intervalo de VDZ. No se registraron efectos adversos atribuibles a vedolizumab ni interacciones con tacrolimus que afectaran a los niveles del inmunosupresor.
