Presentamos el caso de un varón de 38 años de origen pakistaní, que reside solo en una vivienda en España desde hace siete años, sin antecedentes médicos de interés ni hábitos tóxicos, y que había viajado recientemente a su país de origen. El paciente refería un cuadro de dolor abdominal intermitente refractario a analgesia de cuatro meses de evolución, asociado a episodios aislados de sensación distérmica y coluria, pero sin ictericia. No presentaba síndrome constitucional, tos, hemoptisis, ni otra clínica asociada. A la exploración física presentaba buen estado general, una auscultación cardiopulmonar dentro de la normalidad y ausencia de adenopatías inguinoaxilares y supraclaviculares. No presentaba muguet oral ni ictericia mucocutánea. El abdomen era blando y depresible, sin dolor en el momento de la exploración y sin masas ni megalias.
Se le realizó una analítica en la que únicamente destacaba una gamma glutamil transpeptidasa (GGT) de 70 UI/l, con valores de leucocitos, velocidad de sedimentación globular (VSG), glutamato-oxalacetato transaminasa (GOT), transaminasa glutámico-pirúvica (GPT), bilirrubina total, amilasa y fosfatasa alcalina dentro de la normalidad. Los marcadores tumorales antígeno carcinoembrionario (CEA) y antígeno carbohidrato (Ca) 19,9 presentaban valores dentro de la normalidad, y se obtuvo un resultado negativo en la serología para VIH, hepatitits C (VHC) y hepatitis B (VHB).
La ecografía y tomografía computarizada abdominal diagnosticaron una masa heterogénea hipocaptante de bordes mal definidos, con 20 x 21,5 x 27 mm de diámetro, que afectaba a istmo pancreático y en contacto con arteria hepática con posible infiltración, sin dilatación del conducto de Wirsung ni afectación de la vía biliar. Ante estos hallazgos, se sospechó una neoplasia pancreática localmente avanzada. No obstante, ante las dudas existentes sobre la naturaleza de la lesión y con la finalidad de evaluar la sospecha de infiltración vascular, se decidió realizar una RMN abdominal, en la cual se confirmó, además de los hallazgos previamente descritos, una pérdida del plano graso de clivaje entre la arteria hepática y la masa pancreática. Con el objetivo de filiar el diagnóstico, se realizó inicialmente una ecoendoscopia radial que confirmó la presencia de una masa periduodenal heterogénea y de bordes mal definidos de 2,3 cm de diámetro a nivel del bulbo y segunda porción duodenal, sin infiltración de la pared y adyacente a la vena mesentérica superior y a la arteria hepática, pero con plano de separación y sin aparente infiltración de las mismas. Finalmente, se realizó una ecoendoscopia lineal y una punción de la masa con una aguja de 25G con toma de tres biopsias. Se remitió la muestra a citología y se observó una linfadenitis granulomatosa necrotizante compatible con tuberculosis. Ante estos resultados se decidió realizar un estudio microbiológico, obteniendo una reacción en cadena de polimerasa (PCR) para Mycobacterium tuberculosis positiva, a pesar de una tinción Ziehl-Neelsen y cultivo de Lowenstein negativos. Se comprobó mediante radiografía simple de tórax y TC torácica la ausencia de afectación pulmonar y ganglionar torácica. Se confirmó, por tanto, el diagnóstico de TBC ganglionar periduodenal primaria. Tras seis meses de tratamiento médico antituberculoso (seis meses con cuádruple terapia: rifampicina, isoniazida, pirazinamida y etambutol; y cinco meses con terapia doble: rifampicina e isoniazida), el paciente presentó resolución casi completa de los síntomas a pesar de que el tamaño tumoral se mantuvo similar en la TC de control (19 x 20 x 24 mm).
