Presentamos un varón de 57 años, sin antecedentes psiquiátricos ni consumo de tóxicos, que ingresó por una hemorragia digestiva alta leve secundaria a úlcera duodenal Forrest IIC, pautándose tratamiento erradicador de H. pylori con pantoprazol, amoxicilina y claritromicina.
A las 24 horas del ingreso, presentó un cuadro autolimitado de desconexión del medio. A las 36 horas, inició un cuadro caracterizado por ideas de perjuicio y autorreferenciales hacia el personal sanitario ("me quieren matar", "¿qué hago aquí?"), precipitándose por la ventana de la habitación con intención de escapar del hospital, lo que le originó contusiones múltiples no graves. La TC cerebral y el electroencefalograma fueron normales.
El Servicio de Psiquiatría sustituyó la claritromicina por levofloxacino y pautó olanzapina, con mejoría y resolución completa del cuadro a las 48 horas. El comienzo brusco, las características del episodio y la mejoría clínica tras la retirada de este antibiótico apoyaron el diagnóstico de brote psicótico agudo de origen orgánico secundario a claritromicina.
