En 2008 es diagnosticado de un adenocarcinoma de recto (pT3N0M0) y adenoma velloso a 11 y 4 cm del margen anal respectivamente. Se aplica radioterapia de ciclo corto (25 Gy en fracciones de 5 Gy diarios) y se interviene: resección anterior de recto más resección transanal del adenoma. Durante el seguimiento se realiza una tomografía por emisión de positrones (2011) identificándose un nódulo suprarrenal izquierdo y otro en el lecho quirúrgico de la nefrectomia, sugerentes de recidiva locorregional del carcinoma renal. Ante esto se inicia tratamiento con sunitinib a una dosis de 50 mg/día durante 4 semanas con un descanso de 2 semanas entre ciclos. Tras 7 ciclos de tratamiento el paciente presenta una respuesta completa confirmada en un escáner abdominopélvico.
Siete días después del ciclo número trece el paciente acude a urgencias por dolor, tumoración anal y fiebre. Se palpa un absceso en el glúteo derecho fluctuante y crepitante, y en el tacto rectal se observa un orificio amplio, de 1 cm aproximadamente, a 5-6 cm del margen anal, en la pared posterolateral izquierda del recto.
En el escáner abdominopélvico se describe una comunicación de la luz intrarrectal con la grasa perirrectal, así como celulitis en el glúteo mayor. Ante la sospecha de perforación rectal asociada a fascitis necrotizante se decide intervención quirúrgica urgente. Se realiza incisión en la zona fluctuante, saliendo contenido fecaloideo. Hay un trayecto abscesual que comunica con la cara posterior derecha del recto. Se realiza contraincisión y se coloca un drenaje.
El estudio anatomopatológico del orificio de la perforación y alrededores muestra tejido inflamatorio sin evidencia de malignidad.
