Presentamos el caso de una mujer de 82 años de edad con antecedente de hipertensión arterial que acudió a urgencias por dolor abdominal epigástrico de 24 horas de evolución asociado a náuseas e hiporexia. Al examen físico presentaba buen estado general con estabilidad hemodinámica y febrícula. El abdomen estaba blando y depresible sin signos de irritación peritoneal. En la analítica había discreta leucocitosis de 12.400 con 93,4% neutrófilos. La radiografía y la ecografía abdominal eran normales. Dada la persistencia de dolor, a las 12 horas se solicitó una TC abdominal que evidenció un DD de segunda porción no complicado y un absceso retroperitoneal con una imagen de densidad calcio en su interior adyacente a la tercera porción duodenal. Con el diagnóstico de perforación duodenal secundario a cuerpo extraño se decidió cirugía urgente, observando un gran absceso retroperitoneal secundario a un divertículo de tercera porción duodenal perforado por espina de pescado. Se realizaron abundantes lavados, extracción del cuerpo extraño, diverticulectomía con endograpadora, invaginación de la línea de grapado con seda 2/0 y se colocaron dos drenajes con vacío. Durante el postoperatorio el manejo se basó en el reposo digestivo (SNG), nutrición parenteral total, somatostatina y antibioterapia IV. Se comenzó el inicio de la ingesta al quinto día postoperatorio, siendo dada de alta a los 14 días tras cumplir tratamiento antibiótico endovenoso.
