Mujer de 75 años de edad que acude a la consulta de digestivo remitida por su médico de atención primaria por referir clínica dispéptica tipo dismotilidad de unos meses de evolución. No presenta síntomas de alarma y no había mejorado con el tratamiento pautado por su médico con inhibidores de la bomba de protones. En la exploración física la paciente refiere únicamente leve molestia a la palpación de epigastrio e hipocondrio derecho sin que se objetiven masas ni organomegalias. Se solicita estudio analítico y ecografía abdominal que resultan normales. Se realiza esofagogastroscopia con hallazgos de hernia de hiato no complicada y probable gastritis crónica antral confirmada por biopsia. Se descarta mediante test de ureasa y por biopsia la presencia de Helicobacter pylori. Con estos hallazgos se decide iniciar tratamiento con cleboprida a dosis de 0,5 mg tres veces al día antes de las comidas.
Un mes después de iniciar el tratamiento la paciente acude a su médico de atención primaria refiriendo alteración de la deambulación y decaimiento que inicialmente se interpreta como síntomas depresivos por lo que se inicia tratamiento con citalopram. La paciente experimenta progresivo empeoramiento, con importante dificultad para la deambulación, rigidez, inestabilidad postural y temblor, por lo que es derivada a consulta de medicina interna donde tras realizar exploraciones neurológicas para descartar causas orgánicas es diagnosticada de parkinsonismo secundario. Se suspende tratamiento con cleboprida y progresivamente la paciente recupera su situación basal persistiendo en la actualidad, tres meses después del diagnóstico leve temblor y alteración de la marcha.

