Presentamos el caso de una mujer de 84 años que consultó por edema en miembros inferiores, de curso progresivo (un año de evolución), con aparición, en los dos meses previos al ingreso, de eritema y lesiones ampollosas suprayacentes. Entre sus antecedentes destacaba únicamente diabetes mellitus tipo 2 en tratamiento con antidiabéticos orales. Había sido intervenida de fractura subcapital de cadera derecha y de hernia inguinal izquierda estrangulada un año antes del ingreso (sin resección intestinal). En la anamnesis dirigida relataba un cuadro de alteración del ritmo intestinal, tras herniorrafia previa, con episodios de estreñimiento que alternaban con otros de diarrea líquida amarillenta, borborigmos y aumento del perímetro abdominal, por el que no había consultado. Pérdida ponderal de 8 kg desde el inicio del cuadro. No refería dolor abdominal.
A su llegada a nuestro Hospital, tenía una tensión arterial de 100/57 mmHg, temperatura de 37,2 oC y frecuencia cardiaca de 90 lpm. Glucemia capilar 80 mg/dl. Presentaba un deficiente estado nutricional (peso 36 kg, índice de masa corporal 16). La presión venosa yugular y la auscultación cardiopulmonar eran normales y el abdomen se encontraba ligeramente distendido, timpánico, con ruidos hidroaéreos aumentados, sin palparse masas ni organomegalias. En miembros inferiores tenía edema con fóvea hasta rodilla, acompañado de signos flogóticos y ampollas flácidas, algunas erosionadas. En las pruebas iniciales llamaba la atención una anemia normocítica normocroma de 10,7 g/dl con conservación del resto de las series. La velocidad de sedimentación globular era de 52 mm y la bioquímica sólo puso de manifiesto hipoproteinemia e hipoalbuminemia (proteínas totales 4,31 g/dl, albúmina sérica 1,99 g/dl). Tanto la radiografía de tórax como el electrocardiograma y ecocardiograma realizados, descartaron razonablemente la existencia de cardiopatía. Así mismo no existía nefropatía ni proteinuria.
Ante la sospecha de pérdida de proteínas de origen digestivo y la semiología de la exploración abdominal, se realizó radio-grafía de abdomen y tomografía abdominal con contraste intravenoso. Tras los hallazgos clínico-radiológicos se inició tratamiento con nutrición parenteral total, y descompresión intestinal con sonda nasogástrica. El tratamiento quirúrgico posterior fue diagnóstico y terapéutico. La laparotomía evidenció un asa intestinal (yeyunal) estenosada, de 20 cm, que se resecó, procediéndose a anastomosis terminoterminal. El estudio anatomopatológico descartó proceso neoformativo o isquemia focal aguda, siendo informada como infarto mucoso y mural segmentario, con denso infiltrado crónico inflamatorio de tipo linfoplasmocitario, en la zona teórica de intervención abdominal previa (hernia estrangulada). La paciente fue dada de alta, asintomática, diecinueve días después de su ingreso. En ese momento la albúmina sérica era de 2,52 g/dl, y 5 meses después, al ser revisada ambulatoriamente, de 3, 83 g/dl.
El diagnóstico final de la paciente fue cuadro malabsortivo secundario a estenosis intestinal (yeyunal).
