Varón de 50 años trasplantado hepático por cirrosis VHC que recibió tratamiento inmunosupresor con esteroides, tacrolimus (FK) y mofetil-micofenolato (MMF). En los primeros meses postrasplante se produjo un deterioro progresivo de la función renal y aparición de diabetes relacionada con tacrolimus, planteándose sustituir FK y MMF por rapamicina 2 mg/día. Transcurridos 8 días el paciente presentó astenia, tos seca y febrícula. En ese momento los niveles plasmáticos de rapamicina eran 25 ng/ml (normal: 9-19). La radiografía de tórax mostró varios infiltrados alveolares en lóbulo medio y segmento posterior de lóbulo superior del pulmón derecho asociado a derrame pleural ipsilateral. Se inició empíricamente tratamiento con levofloxacino por sospecha de bronconeumonía y se redujo la dosis 1 mg/día, presentando evolución desfavorable con dolor costal mecánico, tos irritativa, persistencia de la febrícula y apareciendo disnea. Se decidió cambiar a piperacilina-tazobactam, persistiendo la fiebre. La gasometría arterial basal mostró hipoxia leve. La TC torácica reveló opacidades de predominio basal en ambos hemotórax, cavitación de ambos segmentos anteriores de lóbulos inferiores y áreas nodulares múltiples, realizándose una punción aspiración con aguja fina (PAAF) de las condensaciones. Los resultados de la PAAF mostraron Ziehl negativo, anticuerpos monoclonales para Pneumocystis carinii negativos y cultivo de aerobios estéril. Se realizó una fibrobroncoscopia con lavado bronquioloalveolar (LAB) cuya baciloscopia y cultivo fueron estériles para bacterias, virus, hongos, micobacterias o parásitos, incluyendo nocardia. Los hemocultivos y los cultivos de micobacterias en esputo fueron negativos. Las serologías para micoplasma, fiebre Q, clamidia y legionela fueron negativas, así como el galactomanano, la antigenemia y PCR de citomegalovirus. Debido a la inapropiada respuesta antibiótica, y sin aislarse ningún microorganismo, se decidió suspender la rapamicina. El cuadro clínico evolucionó favorablemente, encontrándose el paciente asintomático en posteriores revisiones, aunque las lesiones radiológicas persistieron en la TC de control a las 12 semanas, normalizándose transcurridos 6 meses.

