Mujer de 61 años, viuda, natural de Alicante, mastectomizada a los 29 años por carcinoma de mama y tratada con ooforectomía, recibiendo transfusión de sangre, constatándose años después (1998) serología positiva para VHC al consultar por cuadro clínico inespecífico con discreta hipertransaminasemia. En el año 2000 se realiza biopsia hepática, encontrándose una cirrosis septal completa.

En Unidad de Consejo General en Cáncer, se precisa tratarse de neoplasia hereditaria (mutación del gen BRCA-10); su madre murió (a los 38 años) de neoplasia de matriz y una de sus dos hermanas padece neoplasia de mama.
Se le trata con interferón α-2 recombinante, con respuesta incompleta y tolerancia limitada por trombocitopenia.
Evoluciona a cuadro de cirrosis, estadio Child B-C, con discreta encefalopatía (grado I), con ascitis moderada (desde 2002), que revierte completamente con espironolactona.
Con Child-Pugh de 7 y MELD de 9.5 se valora en Hospital La Fe, aceptándose a nivel de pre-trasplante para seguimiento.
Aunque fue ooforectomizada hacía 30 años, dada la fuerte carga neoplásica familiar, y puesto que aquejaba molestias abdominales inespecíficas, reiterativas, asociadas a pequeña ascitis, no "libre" sino más perihepática, y en consideración a que pudiera añadirse algún otro tumor (genital, vesical, de tubo digestivo u otros), desde abril de 2006 y periódicamente después (último dato enero 2008) se controló el marcador CA 12.5, entre otros, encontrándose elevaciones significativas, (334, 985, 178, 1125, 155, 182, 1100, 1550; normal hasta 35 U/mL) de aspecto oscilante, por lo que se llevan a cabo ecografías y PET-TAC, así como endoscopias (gástrica y de colon), sin poderse encontrar ninguna tumoración; asimismo el estudio cardiaco (ECG, ecocardiograma, SPECT) descartó patología a dicho nivel; la exploración ginecológica fue normal.

Por todo lo anterior y la evolución aceptable de la paciente, concluimos que el aumento de CA 12.5 se debía a un origen peritoneal, por tratarse de una glicoproteína asociada al epitelio celónico (4), aunque su más valioso empleo lo sea para la detección de carcinomas de ovario (no mucinosos), endometriosis, pleuresías y pleuritis, etc.

