Lactante de sexo femenino, de 11 meses de edad, sin antecedentes mórbidos de importancia. Consultó por un cuadro de cinco días de evolución caracterizado por fiebre, diarrea y vómitos. Sin alteraciones significativas en el examen físico inicial. El sedimento de orina y hemograma resultaron normales; la PCR de 1,6 mg/dl y látex para rotavirus fue positivo. Fue internada por intolerancia oral.
Al tercer día de hospitalización persistió con vómitos y fiebre agregándose somnolencia. Se detectó una fontanela pulsátil por lo que se realizó una punción lumbar. El estudio citoquímico del LCR tenía 2.500 cél (polimorfo-nucleares 70%); glucosa 38 mg/dl; y proteínas 82 mg/dl, sin observarse microorganismos en la tinción de Gram. Se diagnosticó una meningitis bacteriana y se inició tratamiento antimicrobiano con ceftriaxona (100 mg/kg/día).
La paciente persistió febril, sin mejoría clínica significativa. Al sexto día de hospitalización se realizó una nueva punción lumbar con 450 células (80% mononucleares), glucosa 54 mg/dl, proteínas 110 mg/dl. Nuevamente no se observaron bacterias en el Gram. Se identificó virus de Epstein Barr (VEB) en LCR por reacción de polimerasa en cadena (RPC) cualitativa. Se realizó una tomografía espiral multi-corte cerebral en la que se evidenció la presencia de un higroma laminar fronto-parieto-temporal bilateral.
El noveno día de hospitalización, se observó crecimiento de L. monocytogenes en el cultivo del LCR por lo que se agregó ampicilina (400 mg/kg/día) al tratamiento. La paciente continúo con fiebre, por lo que el día dieciséis de hospitalización se agregó amikacina (15 mg/kg/día).
Se realizó estudio inmunológico con medición de concentraciones de inmunoglobulinas séricas encontrándose dentro de rangos normales. (Ig M: 191 mg/dl, Ig G: 1.195 mg/dl, Ig A: 62 mg/dl). La serología para el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) fue negativa.
La evolución posterior fue favorable, cedió la fiebre, buena tolerancia oral y mejoró el estado de conciencia. Fue dada de alta tras 32 días de internación.
Ante la identificación de L. monocytogenes, se realizó una investigación epidemiológica en la cual se detectó que la menor consumía de forma frecuente queso no pasteurizado. Se solicitó a los padres muestras de los quesos de los centros donde habitualmente compraban el producto, identificándose el microorganismo en una de las muestras, procesada por un laboratorio privado externo. Los resultados fueron confirmados posteriormente por nuestro Laboratorio de Referencia Nacional (Instituto Nacional de Salud de Perú).
